Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











{29/10/2012}   Necesitamos Hablar

Este capítulo de Actua como una Dama pero Piensa como un Hombre, de Steve Harvey, es muy claro: “Necesitamos hablar”. Por qué esta frase ahuyenta a los hombres. 

¿Por qué un hombre reacciona negativamente ante la frase “necesitamos hablar”? Porque para ellos significa dos cosas: que han cometido un error o peor, que verdaderamente queremos hablar! O sea, que temen un chaparrón de una hora sobre lo mal que han hecho algo o un parloteo como con una de nuestras amigas. En su ADN no está el estar sentados en un sillón bebiendo café tratando de excavar en los traumas del corazón. Cuando un hombre habla es con un propósito, es para resolver una situación: problema-solución. Así de simple. Comunicar, nutrir, escuchar los problemas y comprenderlos sin la obligación de solucionarlos es algo para lo que no han sido educados.  Si un niño se cae de la bicicleta, se le anima a que no llore y se levante! En ningún momento se le pregunta cómo se sintió en el momento en que tocó el suelo, ni si quiere hablar del posible trauma. 

He aquí un diálogo muy ilustrativo: 

Tú: hoy llegué a la oficina, y ¿sabes a quién me encontré antes de sentarme al escritorio? A la vaca de Tanya con la misma camisa que yo!

Tu amiga: nooooo, no puede ser! ¿cuál blusa?

Tú: la azul, la que tienes flores anaranjadas. La que compré en la tienda esa tan barata del centro.

Tu amiga: ¿la que estaba a 20€ escondida en la parte de atrás? El día que me compré los zapatos, ¿no?

Tú: ¡esa! Me la puse hace unas semanas y lo primero que hozo fue salir corriendo a comprarse una igualita y ahora anda con ella por la oficina. ¡Me da un coraje!

Tu amiga: qué mal, ¿en serio te la copió? Es muy descarada, qué mal gusto… 

Con un hombre, la conversación tarda 10 segundos hasta llegar a la solución: 

Tú: hoy llegué a la oficina, y ¿sabes a quién me encontré antes de sentarme al escritorio? A la vaca de Tanya con la misma camisa que yo!

Tu hombre: pues ya no te la pongas. 

Y se acabó la conversación. Para el hombre es irrelevante como te has sentido en la oficina, sentada del otro lado del cuarto frente a una mujer con la misma camisa que tú. En lo que a ellos respecta, el problema ha sido solucionado: estás de nuevo en casa, ya no estás mirando a la mujer que traía la blusa idéntica a la tuya y si no la vuelves a usar, no tendrás que lidiar más con el problema. 

(jajajaja! me parto… sobre todo porque es verdad!) 

Esto también nos sirve para saber que si le presentamos un problema a un hombre y no trata de solucionarlo, entonces es que no está enamorado. Para el hombre enamorado es fundamental que su mujer esté feliz y si en algún lugar de su cabeza puede imaginarnos sonriendo porque hemos cambiado la cocina entera o los muebles de lugar 8 veces, nos ayudará en la tarea e incluso lo hará él mismo.  El hombre enamorado (y listo) también entenderá que de vez en cuando tendrá que achucharnos y poner cara de que nos escucha y nos comprende cuando necesitemos desahogarnos y se morderá la lengua antes de proponer una solución que zanje el tema en 1 segundo. Es así de simple también con nosotras. 

Como buen hombre, el autor propone una solución a la fatídica frase “necesitamos hablar” y es: “amor, mira, no es que haya pasado algo, pero quiero hablar sobre esto”. 

Como conclusión, yo diría que para hablar horas sobre un tema que nos preocupa, mejor se lo contamos a una amiga. Para solucionar cosas que nos preocupan, mejor se lo decimos a nuestro hombre y vemos cómo reacciona para saber si de verdad es nuestro hombre!

 

 Por Arquetipa

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Estoy en la sala de espera de un aeropuerto, VIP todo sea dicho; y me he quedado bastante ofuscada por no decir rabiosa de una película que pusieron en el avión, algo así como This Means War (o Esto es la Guerra) con la “irreal” Reese Witherspoon como protagonista.

Un rubia con el brushing perfecto, ni un gramo de más, modelitos exclusivos y sexies, conduciendo descapotable, ¿es necesario que siga??

Resulta que la pobrecita no sale con nadie en mucho tiempo (hablamos de un mes, unas semanas quizás?) y de pronto conoce 2 galanes insultantemente guapos y de dientes blancos (han observado que en estas películas todos tienen los dientes muy blancos, hasta los perros??).

Los 2 chicos son agentes de La Cia, y son sus mejores amigos respectivamente… Pero a partir de aquí los 2 empiezan una batalla sin tregua por conquistar el amor de ella, espionaje mutuo incluido; y con devaneos que van desde hacer acrobacias en las alturas, entrar a campos de tiro en no se que juego, adoptar perros, etc, etc.

La pregunta es; ¿por qué a las mujeres normales no nos ocurre esto?

Aunque debo reconocer que la peli tiene sus puntos divertidos, y que también es muy típico el tema de la competitividad entre los machos alfa…

Ya se, soy una amargada resentida, pero chicas; ¡creo que este tipo de fantasías no nos ayudan nada!

 

Por Raffaella Carrà



Capítulo 3 de la serie “Actúa como una dama pero piensa como un hombre”

 
Lo prometido es deuda. En este capítulo conoceremos las tres únicas cosas que necesita un hombre: apoyo, lealtad y el bizcochito!
 
Apoyo: cuando un hombre sale a la calle es como si saliera a la jungla. Allí le esperan los desafíos del día, los retos… o sea, los leones! Y lo que necesita saber es que lo apoyamos, que entendemos que “se juega la vida cada día”.
 
Lealtad: es fidelidad, pero no sólo frente a otros hombres, si no frente a las situaciones adversas. Necesitan saber que estaremos ahí aunque las cosas vayan mal…
 
El bizcochito: si amigas, el bizcochito. La forma en que ellos se conectan con la mujer que les apoya y le es fiel, es haciendo el amor. Los mimos, la charla, tomarse de las manos, es asunto nuestro. Lo hacen porque para nosotras es importante pero ellos se vinculan por medio del sexo. Lo necesitan para cargarse de energía, para comunicarse. Lo máximo que pueden estar sin sexo es un mes (salvo que estés embarazada). Si no lo tiene, se sentirá con el derecho de buscarlo en otra parte…  :-O!
 
Podemos comprarles caprichos, hacerles suculentas comidas y llenarlos de caricias y atenciones pero si no sienten nuestro apoyo, lealtad y por supuesto si no tienen el bizcochito, no habrá “cabrona” que lo retenga! 😉
 
En definitiva, basta con darles las gracias por el esfuerzo de todos los días, serles fieles y acostarnos con ellos. No parece difícil…

 

 

 Por Arquetipa



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{09/10/2012}   Oda al Infiel

El Sin Sentido gobierna el mundo, tengo la necesidad de expresarlo.
Mis versos son impacientes como yo; porque en un día como hoy, rotundo, los labios azules del cielo gritan palabrotas desde que me levanto.

Porque un día como ayer, vulgares horas, unas tetas tiraron más que carretas y me fuiste infiel, muy infiel, desleal.
Engañoso, esquifozo, borracho. ¡Que más me da si ya no me importas!

El que fuiste, ahora ya no eres, y para mí nunca más serás el que eras.

Por Virginia Woolf



Es media tarde y necesito inspirarme para escribir en el Blog. El lugar y el momento parecen  ideales para este tipo de análisis. La cafetería donde estoy ahora mismo, en una calle céntrica de una ciudad española, está llenísima de mujeres, de todas las edades y circunstancias. En una mesa, a mi lado, una con un aire muy, muy moderno aporrea su móvil enérgicamente. Cuatro chicas con carpetas y libros ríen y hablan a gritos. En otra mesa, unas abuelas, muy enjoyadas, toman café con leche y pastas. En un rincón oscuro del local, una madre da el pecho a un bebé mientras su otra hija se pone perdida de helado de chocolate. Busco con la mirada. Hay mujeres, sí, pero una a una las voy descartando.  ¿¿Es que precisamente hoy no habrá ninguna de las que busco??

Cuando vi el blog me pregunté: ¿qué significa estar soltera a los 40? ¿Quién está interesado en leer sobre este tema? El título era impactante.  Soltera a los 40.

Un día, pregunté a mi amiga María sobre Carlos, su ex.

Carlos? Fíjate qué mal, al final está soltero. ¡Y ya es un cuarentón!”. 

De repente, una bombilla en mi cerebro se iluminó. Podéis imaginar que la palabreja ya casi sale por sí sola de la boca : Sol-tero+ cua-ren-tón= SOL-TER-ÓN. Toda una catástrofe para el pobre Carlos.

La misma ecuación demoledora funcionaba en femenino con peores consecuencias para María: Con toda su inteligencia y estilo, soltera y cuarentona, a la pobre no le quedaba ya otra cosa en la vida que ser una tremenda SOL-TER-ONA. 

Por lo tanto, dejémonos ya de  eufemismos. Esto no es nada más que lo que es: un blog de SOLTERONAS.

Si tuvieran menos de 40 años, podríamos todavía llamarlas singles o chicas solteras y sería guay. Sin embargo, el 4 actúa de catalizador para transformarlas en  un espécimen diferente y raro. La palabra se asemeja más a un insulto con connotaciones patéticas. ¿Quién acuñó ese término?, ¿qué hay de terrible en ello y qué es pura leyenda urbana? Y ¿que tienen esos seres de especial? ¿Qué las diferencia de las demás especies? ¿Cuál es su esencia?¿De qué pié cojean?

Este tema interesa porque afecta a un elevado porcentaje de la población femenina, que sin comerlo ni beberlo se ha visto etiquetada con esta palabra. La idea es hacer un coleccionable de varios capítulos para averiguar LA VERDAD SOBRE LAS SOLTERONAS. De entrada, empezaremos por el principio y enunciaremos dos hechos básicos. Las solteronas se definen por dos cosas: 1) Tener más de cuarenta años y 2) Estar solteras.  Dos verdades como dos templos..

Por la parte de la edad, casadas y solteras deberían ser idénticas. Sin embargo, a nivel científico, se constató que las mujeres casadas en sus cuarenta aparentaban aproximadamente 8 años más que sus compañeras solteras. Sí, sí, ¡8 años! Popularmente se decía que era porque las solteras tenían más tiempo y se cuidaban más. Sin embargo, ahora se sabe, por estudios recientes y tremendamente reveladores, que todo se debe a que las hormonas predominantes son distintas en unas mujeres que en otras. En un caso, las hormonas las ayudan a favorecerlas y motivarlas, mientras que en el otro, si no se vigila, dichas hormonas pueden llegar a tener efectos devastadores.

Han descubierto en mujeres solteras una producción mucho mayor de la conocida hormona GRR o hormona de la pasión, que actúa a todos los niveles celulares con el objetivo de atraer al macho. En pocas palabras, como efecto colateral de la GRR tendríamos esa mayor tersura de la piel y rasgos más atrayentes en mujeres cuarentonas sin pareja.  Esas ganas de salir, ponerse guapas, ir al gimnasio, etcétera. Magnífica GRR.

En el caso de las mujeres casadas, al tener al macho  ya “cautivo”, el cuerpo dejó hace tiempo  de fabricar esa maravilla de hormonas GRR. Por si fuera poco, en hembras casadas, además, es bastante frecuente la  activación de la terrible hormona llamada ABRR, llamada así por ser la hormona del A-BURRI-miento que puede llegar a A-BORRECI-miento, que se produce en estas mujeres al aburrirse como ostras en su matrimonio  ( y después de aguantar pedos, eructos, bajar la tapa del WC y lavar calzoncillos sucios) llegando a aborrecer totalmente a su cónyuge, y dejando como secuela un cambio palpable en el carácter, así como  en los rasgos físicos que pueden verse seriamente afectados. La misión biológica final es sabia: ahuyentar al macho ya no deseado y por supuesto evitar a toda costa la procreación. Con ese fin, el cuerpo pone en marcha todas las estrategias posibles. Son típicos de este síndrome: ojos caídos y sin vida, mueca de disgusto y ceño fruncido.  Así, ya vemos lo que desata cada una de estas dos hormonas en el organismo y sus efectos de índole físico y psicológico, tan diferentes en uno u otro caso.

Pero en la encrespada cordillera de las solteronas, no todo monte es orégano. En otro capítulo seguiremos con el estudio científico de las hormonas en las solteronas y el peligro acechante de la hormona SOUL que da lugar a un carácter sombrío, melancolía y desolación, aniquilando a la GRR (Soltera Guerrera) y transformando hasta a la más dicharachera en una pesadísima SOUL-TERONA.

 

 

Dra. Dolores Machado



Hoy le toca el turno al segundo capítulo de “Actúa como una dama pero piensa como un hombre”. Este es muy bueno, y aunque cuenta algo que ya sabemos, lo concreta de una forma muy sencilla. Se titula así: El amor de un hombre es diferente al amor de una mujer.
 
Nuestro amor es tierno y compasivo, paciente, nutricio, generoso, dulce e incondicional. Puro. Si pensamos que el hombre es nuestro hombre, caminaremos sobre agua y atravesaremos montañas. Hablaremos con él hasta que no queden palabras. Le animaremos cuando esté en el fondo del abismo. Le tomaremos en nuestros brazos cuando esté enfermo, y reiremos con  él cuando esté bien. Le haremos brillar cuando esté cubierto de polvo, le defenderemos aunque no estemos seguras de que tiene razón. Aunque nuestras amigas nos digan que no nos conviene, o nos cierre la puerta a la relación más de una vez, si de verdad pensamos que es nuestro hombre, haremos lo posible para ganarnos su corazón. Nuestro amor resiste a las pruebas que nos impone el tiempo, la lógica y todas las circunstancias.
 
Hasta aquí bien. El problema es que esta es exactamente la forma de amor que esperamos de los hombres. Y aquí viene la cruda realidad: No es posible. Este amor existe en ellos, por supuesto! Pero lo expresan de una manera diferente, más simple, directa y práctica.
 
¿Cómo demuestra entonces un hombre su amor? 

  1. Lo declarará: Nos pondrá un título: novia, mujer, madre de sus hijos… Es su manera de colocarnos en ese lugar especial. Pero si a los demás les dice “te presento a mi amiga” o “te presento a –nuestro nombre-, eso es lo que verdaderamente somos para él. 
  1. Proveerá: Se asegurará de que tengamos lo que necesitemos. Pagará lo que haga falta o sino tiene dinero, contribuirá de una manera diferente. Esto es difícil de entender para nosotras, mujeres independientes y auto proveedoras, pero el hombre siente la responsabilidad de llevar el mamut a la caverna. Y por mucho que le digamos que no importa, que nosotras proveemos, no se sentirá como un hombre. Se sentirá fatal, se emborrachará frecuentemente, se drogará, se largará o se evadirá de alguna otra manera y por supuesto no se comprometerá. Si son capaces de pagar, o proveer, sienten que están siendo útiles, que están contribuyendo a la relación. 
  1. Nos protegerá: Atacará a quien sea o a lo que sea que nos haya puesto en peligro o faltado el respeto. Hará lo que sea por mantenernos a salvo. No estamos hablando de la fuerza bruta, que también si es que hiciera falta en una situación de extremo peligro, sino que esta protección puede venir en forma de consejos, o haciendo tareas un poco más arriesgadas (conducir de noche, sacar al perro en una zona más solitaria…) 

Este resumen final, creo que lo deja bastante claro:
 
Un hombre de verdad, tal vez no quiera ir con nosotros a comprar el vestido perfecto para una fiesta, pero nos acompañará a esa fiesta, nos sostendrá la mano, y con mucho orgullo nos presentará como su novia, o mujer (declarará). Quizá no se ponga a mimarnos y a acariciarnos la mano si estamos enfermas pero comprará las medicinas, calentará la sopa y se asegurará de que todo este listo hasta que mejoremos, o no nos dirá 8 veces al día que nos quiere, pero si ve algo que nos puede hacer ilusión, nos lo comprará (proveerá). O no pondrá buena cara a tareas como cambiarle los pañales al bebé, lavar los platos o darnos un masaje, pero si caminando ve a alguien amenazante, se interpondrá entre nosotras y él obstáculo… en definitiva hará lo que tenga que hacer por evitar que alguien nos maltrate o nos dañe, (protegerá).
 
Creo que en líneas generales, es así. La clave para nosotras, está en preguntarnos cuando haga algo, ¿supone esto una declaración, o está proveyendo, o nos está protegiendo? Si es así, y aunque no sea lo que para nosotras signifique “amar”, o lo que nosotras queramos que haga, al menos tendremos claro que nos quiere y que está comprometido hasta las orejas!
 
En la próxima entrega descubriremos más sobre el funcionamiento del cerebro masculino: las tres cosas fundamentales en la vida de un hombre 😉

 

Por Arquetipa

 

 



et cetera
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