Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











mujer independienteVamos con un nuevo capítulo de la saga “Actúa como una dama pero piensa como un hombre” de Steve Harvey, sobre las Mujeres Fuertes e Independientes. El autor comienza diciendo que los hombres son criaturas muy simples y que harían cosas muy simples si no fuera por nosotras, ya que somos capaces de hacer mil cosas al mismo tiempo, trabajar a turno completo para llegar luego a casa a ser esposas y madres; muchas crían solas a los niños, ocupan posiciones clave en el mundo financiero y económico, se encargan de llevar comida a la mesa, superamos la matrícula masculina en las universidades, ayudamos a educar a los hijos, sosteniéndolos y protegiendo sus mentes y sus espíritus. 

Aunque la capacidad para manejarlo todo, no es para el hombre donde reside el poder de las mujeres. El poder de la mujer reside en el mero hecho de ser mujer. Los hombres harán cualquier cosa para impresionarnos, somos su mayor premio. Pero según el autor, en algún punto perdimos de vista este hecho, probablemente influenciadas por madres, tías, abuelas quien nos alientan a que seamos independientes aunque sacrifiquemos las relaciones amorosas para lograrlo. También está la influencia de revistas, programas de televisión, blogs, etc… que nos martirizan con la idea de cambiar nuestro físico hasta parecernos a Beyoncé porque sólo así conseguiremos estar con un hombre, y ser mujeres fuertes e independientes. 

El caso es que según hemos visto, el hombre declara, provee y protege. Lo que significa que si tenemos dinero, auto, casa, alarma ultrasofisticada, pistola y un perro guardián, prácticamente estamos gritando desde los tejados que no necesitamos a ningún hombre. No hay que malinterpretar. Esta bien tener todo eso pero hay que dejarle espacio al hombre para que también lo haga. Si dejamos que de vez en cuando el hombre tome las riendas, tendremos una buena relación. Además, si lo valoramos y no deterioramos su confianza y autoestima, obtendremos lo mejor de él.

Para terminar, mis mujeres fuertes e independientes; 2 extras a tener en cuenta:

1. Cómo ser una dama en una cita:

  • No le digas dónde te gustaría ir. Dile el tipo de comida, atmósfera y deja que escoja él.
  • No le digas que conduces. Deja que te lleve él.
  • No le digas que pague la mitad: que él pague todo. No le invites a beber en tu casa. Dale un beso de buenas noches y deja que piense qué tiene que hacer para ganar “el bizcochito”. 

2. Cómo ser una dama en la casa:

  • No trates de arreglar el fregadero, el excusado ni nada. Deja que él lo haga.
  • No saques la basura ni cortes el césped. Deja que él lo haga.
  • No levantes cosas pesadas. Él tiene el músculo necesario.
  • No tengas miedo de cocinarle sus platos preferidos.
  • No duermas con sudadera todas las noches. La ropa interior de encaje no hace daño a nadie 😉 

El próximo día, el último capítulo: ¡Cómo conseguir el anillo!

 

Por Arquetipa

 



{11/03/2013}   Hijitos de Mami

suegra¿Me casé con un niño o con un hombre? Quien se enfrenta a este problema es porque su hombre está demasiado atado a su madre en una edad en la que se espera que los hijos sean totalmente independientes. Este lazo les permite a las madres ejercer una variedad enorme de control sobre sus vidas, casi siempre en detrimento de las relaciones románticas de los hijos. 

Si estás en esta situación, posiblemente sientas que no hay forma de ganarle a la madre, quien por otra parte, piensa que no hay mujer sobre la tierra digna de su hijito. 

Según el autor Steve Harvey, los hijitos de mamá son tales porque nosotras se lo permitimos. Si un hombre es capaz de levantarse de una cama calentita con una hermosa mujer desnuda, se pone la ropa, coge el coche y se va a casa de su madre a hornear pasteles para la venta de caridad, dejando a su mujer y a sus hijos solos es porque su madre estableció requerimientos y límites que este hombre obedece y su esposa no. 

Ya lo explicamos en otra ocasión: si la mujer establece requerimientos y reglas para hacer funcionar la relación, un hombre auténtico los realizará con gusto mientras sepa cuales son y mientras sepa que están ahí para que la mujer que ama sea feliz. 

Si no tiene normas o límites, obedecerá las de su madre porque al fin y al cabo fue la primera mujer que le dijo qué era aceptable y qué no. Y no es que su madre lo lleve con las riendas cortas, es que tú no quisiste tomar las riendas. 

No hay que tener miedo de perder a un hombre si se le incita a distanciarse de su madre, ya que si es un hombre de verdad, sabrá cómo poner límites a su madre y negociará para que todos estén contentos. 

Además, hay que asumir que no hay forma de ganarle a una madre. Y es mejor estar en una relación con un hombre que quiere a su madre que con alguien que no la tolera. Es más, si él no soporta a su madre, será difícil que se comprometa en una relación estable y amorosa pues no tiene clara la cuestión hombre/mujer. En cambio, si trata con respeto a su madre, también te tratará bien a ti. 

Para solventar esta situación, lo mejor es hablar con tu hombre y decirle que no pretendes de ninguna manera meterte entre su madre y él y menos aún ponerte a competir con ella, pero que tú estás primero y que su madre tiene que respetar la obligación que él tiene como protector y proveedor de la mujer a la que ha elegido amar y con la que ha decidido construir una nueva familia: la propia. 

Es un resumen del Capítulo XI de  “Actúa como una dama, pero piensa como un hombre” del autor Steve Harvey.

 

Por Arquetipa



{01/03/2013}   Sola sí, Desesperada no

payasosCuando llegué a esta ciudad soleada, a veces gris y plomiza, me prometieron que encontraría al gran amor de mi vida.

En un bar de noche, en un café, en una fiesta, en un grupo de amigos, en una cena, en un concierto,    en un curso de cocina, en un taller de cerámica, en un meet up, en una esquina, en el ascensor, en la puerta de enfrente…

Pero solo encontré Payasos. Payasos de mil colores y formas. Payasos tristes, otros deprimidos, o vulgares, traumados, enfermos, miedosos, pelotudos. Merluzos con ojos grises.

Pronto aprendí a reírme de ellos; ¿para eso están no?, en vez de a sufrir por ellos. Y de pronto todo se aclaró.

Los Payasos no pueden ser tomados en serio, y cuando llega Alguien sin disfraz chillón ni nariz roja se nota.

A ese Alguien dedico entonces mi atención. Existe, será.

 

Por Virginia Woolf



et cetera
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