Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











AnhelosDescubrió una mañana que sus deseos no se habían cumplido en absoluto. Veía el desierto frente a sus ojos, no el mar azul ni el cielo sin nubes que le prometieron.
Su corazón vacío le inspiraba solamente lástima.
Hubiera echado atrás años de sinsentido y desplantes, hubiera construido un rincón donde albergar el despecho y encarcelarlo lejos. Hubiera imaginado un futuro palacio de cristal cálido donde la decepción no encuentra nunca cabida.
El mundo es un mándala, lo sabe, no obstante la realidad de espejos agrandados podría ser más acorde a una felicidad inventada. ¿Dónde están ahora tus sueños y tus deseos?
Esos que te llevan a añorar el campo vecino, los abrazos robados, los besos espiados.
Sin anhelos no hay sufrimiento dijo un sabio.

 

                                            Por Virginia Wolf

 

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{17/03/2014}   La Seducción Física

seducción física¡Por fin llegamos a la fase final del Proceso de Seducción! Tras la seducción mental y sentimental, ahora hablaremos de la seducción física, según el Arte de la Seducción de Robert Greene.

Paso 21: Dales la oportunidad de caer: El perseguidor perseguido.

Para hacer hervir a tus “víctimas”, adormece su mente y calienta sus sentidos. Lo mejor es que las atraigas a la lujuria emitiendo ciertas señales que las exalten y propaguen el deseo sexual como un veneno.

22: Usa señuelos físicos.

El momento de atacar llega cuando arde en deseos pero no espera conscientemente el arribo del climax.

23: Domina el arte de la acción audaz.

Una vez concluida la seducción, existe el peligro de que el desencanto aparezca y arruine tu arduo trabajo.

24: Cuídate de las secuelas.

Si buscas una relación, deberás volver a seducirlo constantemente, creando tensión y liberándola. Pero si tu víctima ha de ser sacrificada, hazlo rápida y limpiamente, para que estés en libertad (física y psicológica) de pasar a la siguiente. El juego volverá a empezar entonces.

Si tus objetivos se acostumbran a que seas tú el agresor, pondrán poca energía de su parte y la tensión disminuirá. Debes espabilarlos, invertir la situación. Una vez sometidos a tu hechizo, da un paso atrás y empezarán a seguirte. Comienza con un dejo de distanciamiento, una desaparición inesperada, la insinuación de que te aburres. Causa agitación fingiendo interesarte en otro. No seas explícito; que sólo lo sientan y su imaginación hará el resto, creando la duda que deseas. Pronto querrán poseerte físicamente, y su compostura se evaporará. La meta es que caigan en tus brazos por iniciativa propia. Crea la ilusión de que se seduce al seductor.

Esta situación no se presta a que parezcas cruel; los efectos que persigues son duda y ansiedad.

De acuerdo con el psicólogo Theodor Reik, aprendemos a amar únicamente por medio del rechazo. Cuando niños, nuestra madre nos colma de amor; no sabemos nada más. Pero cuando crecemos, empezamos a sentir que su amor no es incondicional. Si no nos portamos bien, si no la complacemos, ella puede retirarlo. La idea de que retirará su afecto nos llena de ansiedad, y al principio de furia. Pero esto nunca funciona, y poco a poco nos damos cuenta de que la única manera de impedir que ella vuelva a rechazarnos es imitarla: ser tan cariñosos, buenos y afectuosos como ella. Esto la unirá a nosotros muy profundamente.

Esta pauta queda impresa en nosotros por el resto de nuestra vida; al experimentar rechazo o frialdad, aprendemos a cortejar y perseguir, a amar.

Ten en cuenta que los objetivos de mente activa son peligrosos: si entrevén tus manipulaciones. Pon a descansar su mente poco a poco y despierta sus durmientes sentidos combinando una actitud no defensiva con una presencia sexual apasionada. Mientras tu aire sereno y despreocupado reduce sus inhibiciones, tus miradas, voz y modales —desbordantes de sexo y deseo— les crisparán los nervios y elevarán su temperatura. No fuerces nunca el contacto físico; en cambio, contagia de ardor a tus blancos, hazles sentir apetito carnal.

Condúcelos al momento: un presente intenso en que la moral, el juicio y la preocupación por el futuro se derretirán por igual y el cuerpo sucumbirá al placer.

Tu seguridad y serenidad tendrán más poder que todo el alcohol que puedas aplicar. Exhibe ligereza de espíritu: nada te molesta, nada te amilana, no te tomas nada en forma personal. Invitas a tus objetivos a deshacerse de las cargas de la civilización, a seguir tu ejemplo y tu rumbo. No hables de trabajo, deber, matrimonio, pasado o futuro. Muchas otras personas lo harán. En cambio, ofrece el raro estremecimiento de perderse en el momento, donde los sentidos cobran vida y la mente queda atrás.

Hoy más que nunca, nuestra mente se halla en un estado de constante distracción, bombardeada por información interminable, proveniente de todas direcciones. Quizá recurrimos al alcohol, las drogas, la actividad física, cualquier cosa que nos ayude a que la mente afloje el paso, a estar más presentes en el momento. Nuestra insatisfacción ofrece al hábil seductor oportunidades infinitas.

Ademas del placer que se concentren en ti, debes estar alerta a las señales de excitación física. Sonrojamiento, temblor de la voz, lágrimas, una risa inusualmente enérgica, movimientos de relajación del cuerpo, cualquier tipo de reflejo involuntario, un revelador lapsus Unguae: éstos son signos de que la víctima se desliza hacia el momento, y de que ha de aplicarse presión.

La seducción, como la guerra, suele ser un juego de distancia y aproximación.

Tus armas primordiales son tus ojos, y una actitud misteriosa. Byron por ejemplo tenía su famosa mirada de soslayo. La clave es que la mirada sea breve y al grano, luego desviarla, como una estocada. Haz que tus ojos revelen deseo, y mantén inexpresivo el resto de tu cara. Una sonrisa echaría a perder el efecto. Una vez caldeada la víctima, acorta rápidamente la distancia, pasando al combate cuerpo a cuerpo, en el que no das al enemigo margen para retirarse, ni tiempo para pensar. Para eliminar aquí el elemento de temor, sírvete de los halagos, haz que el objetivo se sienta más masculino o femenino, elogia sus encantos. Es culpa suya que hayas procedido al contacto físico y tomado la iniciativa. No hay mayor atractivo físico que hacer que el objetivo se sienta tentador.

La actividad física compartida es siempre un señuelo excelente. Con frecuencia, usar señuelos espirituales ayudará a en-cubrir la naturaleza crecientemente física de la seducción.

Ha llegado el momento especial, tu víctima te desea sin duda alguna pero no está dispuesta a admitirlo con franqueza, y mucho menos a consentirlo. Es hora de dejar de lado la caballerosidad, la amabilidad, la coquetería y desarrollar una acción audaz.

No des tiempo a la víctima de pensar en las consecuencias; genera conflicto, provoca tensión, para que la acción audaz sea una gran liberación.

Exhibir vacilación o torpeza indicará que piensas en ti, no que estás abrumado por los encantos de la víctima. Jamás te contengas ni dejes al objetivo a medio camino, en la creencia de que eres correcto y considerado; es momento de ser seductor, no amable. Alguien debe pasar a la ofensiva, y ése eres tú, hacerlas sentir que sus encantos te han trastornado y empujado al acto audaz. Ellas alcanzarán entonces el placer supremo: la rendición física, y un halago psicológico a su vanidad.

El acto audaz debe llegar como una grata sorpresa, aunque no del todo inesperada.

Espera el momento oportuno. Está atento a las circunstancias favorables. Esto te dará margen para improvisar y dejarte llevar por el momento.

La coqueta despierta el deseo masculino, está completamente al mando, y a última hora, tras hacer hervir a su víctima, retrocede y permite que ésta realice el acto audaz. La mujer prepara todo, y después indica con los ojos, con sus gestos, que está lista para él.

El peligro se cuenta entre las repercusiones de una seducción satisfactoria. Una vez llegadas a un extremo, las emociones suelen oscilar en la dirección opuesta, hacia la lasitud, la desconfianza y la desilusión.

Cuídate de una larga, interminable despedida; insegura, la víctima se aferrará, y los dos sufrirán. Si vas a romper, haz el sacrificio rápida y repentinamente. De ser necesario, rompe deliberadamente el encanto que has creado. Si vas a permanecer en una relación, guárdate del decaimiento del empuje, la reptante familiaridad que estropeará la fantasía. Si el juego debe continuar, se impone una segunda seducción.

Jamás permitas que la otra persona deje de valorarte: sírvete de la ausencia, crea aflicción y conflicto, mantén en ascuas al la seducida.

Domina las siguientes tácticas para evitar secuelas indeseadas:

Combate la inercia, con estrategia y esfuerzo.

Mantén el misterio. La familiaridad es la muerte de la seducción, la realidad no es seductora. Conserva algunos rincones oscuros en tu carácter, frustra expectativas, usa las ausencias.

Mantén la ligereza, la seducción es un juego. No controlarás a la otra persona fastidiándola y quejándote; esto la pondrá a la defensiva. Tendrás más control si mantienes el espíritu apropiado y tu picardía.

Evita el lento desgaste.

Ambiente seductor y Momento seductor.

En la seducción, tus víctimas deben llegar a sentir poco a poco un cambio interno. Bajo tu influencia, deponen sus defensas y se sienten en libertad de ser distintas. Ciertos lugares, ambientes y experiencias te serán de mucha ayuda en tu afán de cambiar y transformar a la seducida.. Los espacios con una cualidad teatral acentuada —opulencia, superficies relucientes, espíritu lúdico—generan una sensación optimista, infantil, que dificulta a la víctima pensar con claridad. Crear una noción alterada del tiempo tiene un efecto similar; momentos vertiginosos, memorables y destacados, un ánimo de fiesta y juego. Haz que sientan que estar contigo les brinda una experiencia iferente a la de estar en el mundo real.

Tiempo y espacio de Festival:

Crea efectos teatrales. Usa el lenguaje visual del placer. Inventa efectos místicos.

Distorsiona la noción del tiempo: rapidez y juventud. Crea momentos.

Tú creas para los demás una especie de concentrado “mundo flotante” psicológico, que produce adicción.

Seducción suave.

Si eres demasiado obvio en tus argumentos, despertarás sospechas y aburrirás. Usa en cambio un método suave, seductor y acechante. Sé indirecto. Tu nombre e imagen deben cubrirse de asociaciones positivas; placer y expectativa. Acechante: apunta al inconsciente, usando imágenes que perduren en la mente.

Despierta emociones elementales, Apunta al corazón, no a la cabeza.

Para consultar los artículos anteriores haz clic aquí: El Proceso de Seducción Parte I, El Proceso de Seducción Parte II y El Proceso de Seducción Parte III.

¡BUENA SUERTE!

 

Por Raffaella Carrà



diablitaEl precipicio

Esta fase trata de la intensificación del efecto de seducción, los sentimientos de amor, apego y la tensión en tu enamorado/a, con medidas extremas; para leer los artículos anteriores haz clic aquí: El Proceso de Seducción Parte I y El Proceso de Seducción Parte II.

Condúcelo entre la esperanza y la desesperación, señala hasta dónde estás dispuesto a llegar por él haciendo una obra noble o audaz.

Advertencia: ¡Desde aquí el plan de seducción se vuelve cada vez más maquiavélico! ¿Te atreverás a seguirlo…?

Punto 16:

Muestra de lo que eres capaz, esto acarreará una sacudida potente, desatará una reacción sumamente positiva. Nunca exhibas desánimo por la resistencia de la gente, ni te quejes. En cambio, enfrenta el reto y a la inversa, alienta a los demás a demostrar su valía volviéndote difícil de alcanzar, inasible, disputable.

A un hombre en realidad le agrada poder demostrar su valor, ser desafiado, competir, sufrir pruebas y tribulaciones para salir victorioso. Tiene una vena masoquista; a una parte suya le gusta sufrir. Y por extraño que parezca, entre más exige una mujer, más digna parece. Una mujer fácil de obtener no puede valer gran cosa.

La vehemencia de la seducción aumenta con estos desafíos. Conoce bien a tu objetivo, y dirige tu evidencia seductora a la fuente de sus dudas y su resistencia.

Punto 17:

Efectúa una regresión. Todos tenemos cicatrices, deseos reprimidos y asuntos pendientes de la infancia. Saca esos deseos y heridas a la superficie, hazlo sentir que recibe lo que nunca tuvo de niño y penetrarás hondo en su psique, despertarás emociones incontrolables.

Pon especial atención a temas e historias recurrentes. Sobre todo, aprende a analizar las reacciones emocionales, y a descubrir lo que hay detrás de ellas. Mientras él habla, mantén la actitud del terapeuta: atento pero callado, haciendo comentarios ocasionales, sin criticar. Sé afectuoso pero distante y él empezará a transferir emociones y proyectar fantasías en ti.

Punto 18:

Fomenta las transgresiones y lo prohibido. Para conseguir que se extralimite y represente sus lados más oscuros, con lo que añadirás a tu seducción una sensación de peligro. Llévalo más lejos de lo que imaginó; la sensación compartida de culpa y complicidad creará un poderoso vínculo.

Punto 19:

Usa señuelos espirituales. Lo erótico acecha bajo lo espiritual.

Necesitas acentuar el hechizo, y nada confundirá y encantará más que dar a tu seducción un cariz espiritual. No es lascivia lo que te motiva, sino el destino, ideas divinas y elevadas.

Acentúa él efecto de tu seducción haciendo que su culminación sexual semeje la unión espiritual de dos almas. La religión es el gran bálsamo de la existencia, porque nos saca de nosotros mismos, nos pone en relación con algo mayor.

Punto 20:

Combina el placer y el dolor. Sentirá enorme tensión, y ansia de alivio.

El error más grave en la seducción es ser demasiado comedido. Tu amabilidad quizá sea encantadora al principio, pero pronto se volverá monótona; te esmeras mucho en complacer, y pareces inseguro.

Atráelos con una atención concentrada, y luego cambia de dirección, pareciendo indiferente de pronto. Hazlos sentir culpables e inseguros. Instiga incluso un rompimiento, sometiéndolos a un vacío y dolor que te den margen para

maniobrar; después, una reconciliación, una disculpa, él retorno a tu amabilidad de antes, hará que les tiemblen las piernas. Cuanto más bajo llegues, más alto ascenderás. Para aumentar la carga erótica, crea la excitación del temor.

Haz uso de esta pauta para tener en suspenso a tus blancos: temerosos de tu dureza y ansiosos de mantenerte suave.

La sensación erótica depende de la creación de tensión. Sin tensión, sin ansiedad y suspenso, no puede haber liberación, verdadero placer y satisfacción.

Recuerda: tienes más que temer del hecho de aburrir a tus blancos que de sacudirlos.

 

En resumen: primero trabajaste la seducción mental. Después las confundiste y

estimulaste: la seducción emocional. Ahora ha llegado el momento del combate cuerpo a cuerpo: la seducción física.

¡No le lo pierdas el próximo artículo sobre la etapa de la seducción física en el arte de la seducción!

Opiniones ???

 

Por Raffaella Carrà



Hola a todas las que estáis detrás de soltera a los 40. Soy Lidia Lara, directora comercial de Vainilla Club. Un nuevo proyecto que llega a Barcelona con ilusión y ganas de convertirnos en referente. Es un club dirigido a aquellas personas de nivel sociocultural medio alto, que buscan pareja estable y no tienen tiempo para encontrarla. Por supuesto huyen de webs de dating más generalistas y les gusta disfrutar de la vida social de la ciudad condal. Unimos todo eso y aparece
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Detrás de este proyecto estamos dos treintañeras muy luchadoras.

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Muchas gracias por adelantado y Feliz entrada al 2014!.

Lidia Lara
Directora comercial
Vainilla Club



SEDUCCIONSeguimos con la secuela de “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

Consulta el post “El Proceso de la Seducción, Parte I” si te encuentras perdida…

En resumen, la fase 2 de todo proceso de seducción se puede concluir en:

¡Descarríar, provocar placer y confusión para mantener el apego hacia tí!

 

Punto 9.- Mantenlos en suspenso: ¿Qué sigue?

En cuanto la gente cree saber qué puede esperar de ti, tu hechizo ha terminado. Más todavía: le has cedido poder. Genera una sorpresa calculada, la gente adora él misterio.

Estremece a la víctima con un cambio súbito de dirección.

Mientras se esfuerzan por entenderte, pensarán en ti todo el tiempo y querrán saber más.

Enamorarse implica expectación; la razón era simple: la sorpresa engendra un momento en que la gente baja sus defensas y nuevas emociones pueden irrumpir. Si la sorpresa es grata, el veneno de la seducción entra en las venas sin que se den cuenta.

10: Usa el diabólico poder de las palabras para sembrar confusión.

Con toques estéticos, pequeños y placenteros rituales despertarán sus sentidos y distraerán su mente. El truco para que atienda es decirle lo que quiere oír, llenarle los oídos con lo que le agrada. Ésta es la esencia del lenguaje de la seducción. Aviva las emociones de la gente con indirectas, halágala, alivia sus inseguridades, envuélvela con fantasías, dulces palabras y promesas, y no sólo te escuchará: perderá el deseo de resistírsete. Da vaguedad a tu lenguaje, para que los demás hallen en él lo que desean.

La forma más anti-seductora del lenguaje es la discusión. Hay una manera superior de hacer que la gente escuche y se convenza: el humor y un toque de ligereza.

11: Presta atención a los detalles.

Las nobles palabras de amor y los gestos imponentes pueden ser sospechosos: ¿por qué te empeñas tanto en complacer? En cambio los gestos sutiles, lo que haces sin pensar, suelen ser más fascinantes y reveladores. Aprende a distraer con miles de pequeños y gratos rituales: amables regalos, actos que den realce al tiempo y atención que les dedicas. Todos sus sentidos participan en los detalles que orquestas. Crea espectáculos que deslumbren, aprende a sugerir con detalles los sentimientos y el ánimo apropiados.

Provoca el deleite infantil que nos deparan los inmediatos encantos del mundo natural, delicias lejos de juicio y la racionalidad.

12: Poetiza tu presencia.

Tu mayor riesgo en esta fase es el mero indicio de rutina o familiaridad. Debes mantener algo de misterio, conservar cierta distancia para que, en tu ausencia, tus “víctimas” se obsesionen contigo.

Sé esquivo para que cuando estés lejos, ansíen verte de nuevo, y sólo te asociarán con ideas gratas. Ocupa la mente de ellos alternando una presencia incitante con una fría distancia, momentos eufóricos con ausencias calculadas.

Asóciate con imágenes y cosas poéticas para generarte un halo idealizado, y mantén siempre la duda que alimenta el interés.

13: Desarma con debilidad y vulnerabilidad estratégicas.

Podrían darse cuenta de que se están enamorando de ti, pero jamás han de sospechar cuánto se debe eso a tus manipulaciones. Una oportuna muestra de tu debilidad de lo emotivo que te has vuelto bajo su influencia, te ayudará a no dejar rastros.

La vulnerabilidad de una persona, lo que parece que es incapaz de controlar, suele ser lo más seductor en ella. Las personas que no muestran debilidades, por otro lado, a menudo causan envidia, temor y enojo: queremos sabotearlas, sólo para hacerlas caer.

No luches contra tus vulnerabilidades, ni trates de reprimirlas, sino ponlas en juego.

Aprende a transformarlas en poder. Este juego es sutil; si te deleitas en tu debilidad, si

exageras, se te juzgará ansioso de compasión o, peor aún, patético.

14: Mezcla deseo y realidad.

Para excitar y emocionar en alto grado, hazles sentir que en realidad cumplen alguna de las fantasías que has incitado en su imaginación.

La ilusión perfecta; al concederles sólo una parte de esa fantasía, harás que no cesen de volver más. Centra en ellos tu atención para que desaparezca el resto del mundo.

Para compensar las dificultades de la vida, la gente pasa mucho tiempo soñando, imaginando un futuro repleto de aventura, éxito y romance. Si puedes crear la ilusión de que, gracias a ti, él puede cumplir sus sueños, lo tendrás a tu merced. Es importante empezar despacio, ganando su confianza, y forjar gradualmente la fantasía acorde a sus anhelos. Apunta a los secretos deseos frustrados o reprimidos, para provocar emociones incontrolables y ofuscar su razón.

15: Aísla a la víctima. Ya no hay marcha atrás.

Hoy todos somos monarcas que protegemos el reino diminuto de nuestra vida,

agobiados por toda suerte de responsabilidades. La mayoría de las personas son ambivalentes: por un lado se sienten a gusto con sus hábitos y deberes, pero por el otro están aburridas, y listas para cualquier cosa que parezca exótica.

El aislamiento que practiques debe ser gradual, y disfrazado de placer: el placer de conocerte, dejando al mundo atrás.

¡No te pierdas el siguiente capítulo; la fase 3 del Proceso de Seducción: “El Precipicio”.

 

Por Raffaella Carrà

 



homAmigas, les brindo estos 3 tips básicos para saber si un hombre que conoces tiene interés en ti o no, las Señales para Saber que un Hombre está Interesado en Ti:

1- La Regla de las 3 Miradas.

Los hombres son seres visuales; la primer mirada será para hacer una valoración a groso modo, la segunda se quiere asegurar, ¡y la tercera ya es la confirmación!

2- Lenguaje Corporal

¿Se sitúa justo delante de ti?

¿Inclina su cabeza a un lado y sus labios están entreabiertos?

¿Ejecuta las llamadas “acciones de limpieza”: se peina, toca la barba, arregla el jersey?

¿Tensa sus músculos y se estira?

¡Enhorabuena, se está pavoneando para ti!

Si por el contrario se muestra flácido y te habla por encima del hombro; ¡olvídate!

3- Roce

Intentará indirectamente el roce contigo; por ejemplo rodeando el respaldo de tu silla.

Y atención: si se rasca las sienes, se pasa la lengua por los labios o juega con algún objeto son claras señales auto-eróticas de que se siente atraído.

Por último ten en cuenta que frecuentemente, los hombres a los que realmente les interesa una mujer a veces se comportan de manera extraña y nerviosa. En cambio, los que buscan una aventura rápida son más decididos, mostrando su fuerza y tranquilidad masculina.

¡Tienes que ver qué prefieres para una relación a largo plazo!

Este artículo es un resumen del capítulo “Como me doy cuenta que él tiene interés en mí” del libro de Christian Sander: “Que Hacer Cuando un Hombre…”

Por Sun



{03/11/2013}   Sus Ojos Negros

ojos negrosSus ojos negros ardían; precursores de sus manos, calentaban aquellas parcelas de mi piel, que luego sus labios quemaban, en su lenta invasión con lengua de fuego, y dedos en llamas, por todo el territorio que se extiende desde las raíces d…e mi pelo, al final de mi cuello; justo allí, donde el miedo palpitaba con la ferocidad del deseo y el gozo, pude sentir su respiración profunda, engullendo todo mi aroma en una sola bocanada de aire caliente, como si su boca fuese una planta carnívora, que estuviera devorando mi esencia toda, dejándome a cambio la marca caliente de su aliento y su olor, cómo única seña de identidad…
Supe desde ese instante, que sería inútil aventurarme a entrar más hondo de la superficie de aquel cuerpo inflamado, para morir abrasada en el intento suicida de llegar a un corazón, que sin duda, en su lugar, sólo encontraría, unos pedazos de piedra rotos, que los latidos del mío, habían convertido en trozos de carbón encendido… Y decidí blindarlo para él…

Había hecho suyo el Templo de mi cuerpo y sus deseos más carnales… Pero puse a salvo esa pequeña vela roja, donde flamea desafiante y victorioso todavía, el espíritu de lo sagrado del amor propio de una mujer.

 

Por Isa



Este post es una secuela de “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

Es un artículo resumen de este capítulo del libro, quiero aclarar que no es de opinión.

¡Se agradecerán vuestros comentarios al respecto!

La mayoría comprendemos que ciertos actos nuestros tendrán un efecto grato y seductor en otras personas. El problema es que, por lo general, estamos demasiado absortas en nosotras mismas: pensamos más en lo que queremos que en lo que ellos podrían querer de nosotros. Quizá a veces hacemos algo seductor, pero a menudo proseguimos con un acto egoísta o agresivo, tenemos prisa por lograr lo que deseamos. O sin saberlo, mostramos un lado mezquino y banal, desvaneciendo así las ilusiones o fantasías que él podría tener de nosotras. Nuestros intentos de seducción no suelen durar lo suficiente para surtir efecto.

No seducirás a nadie dependiendo sólo de tu cautivadora personalidad, o haciendo ocasionalmente algo noble o atractivo. La seducción es un proceso que ocurre en el tiempo: cuanto más tardes y más lento avances en él, más hondo llegarás en la mente del otro.

La seducción es un arte que requiere paciencia, concentración y pensamiento estratégico. Siempre debes estar un paso adelante del otro, encandilándolo  y descontrolándolo; esto se basa en ciertas leyes eternas de la psicología humana.

Hay 4 fases, cada tiene una meta particular: lograr que él piense en ti; tener acceso a sus emociones creando momentos de placer y confusión; llegar profundo actuando sobre su inconsciente y estimulando deseos reprimidos, y por último inducir la rendición física.

¡Comienza la cacería!

Punto 1.- Elige la víctima correcta.

Todo depende del objetivo de tu seducción. Estudia detalladamente a tu presa y elige sólo las que serán susceptibles a tus encantos. Las víctimas correctas son aquellas en las que puedes llenar un vacío, las que ven en ti algo exótico. A menudo están aisladas o son al menos un tanto infelices (a causa tal vez de recientes circunstancias adversas), o bien se les puede llevar con facilidad a ese punto, porque la persona totalmente satisfecha es casi imposible de seducir. La víctima perfecta posee alguna cualidad innata que te atrae y tus maniobras de seducción deberán ser naturales y dinámicas.

2.- Crea una falsa sensación de seguridad.

Acércate indirectamente. Si al principio eres demasiado directo, corres él riesgo de causar una resistencia que nunca cederá. La seducción ha de iniciarse indirectamente para que el objetivo se percate de ti en forma gradual. Ronda la periferia de la vida de tu blanco: aproxímate a través de un tercero, o finge cultivar una relación en cierto modo neutral, pasando poco a poco de amigo a amante.

Trama un encuentro “casual”, como si tu blanco y tú estuvieran destinados a conocerse; nada es más seductor que una sensación de destino. Haz que él objetivo se sienta seguro, y luego ataca.

3.- Emite señales contradictorias.

Una vez que la gente percibe tu presencia y que incluso se siente vagamente intrigada por ella, debes fomentar su interés antes de que lo dirija a otro. Lo obvio y llamativo puede atraer su atención al principio, pero esa atención suele ser efímera; a la larga, la ambigüedad es mucho más potente. La mayoría somos demasiado obvios; tú sé difícil de entender. Emite señales contradictorias: duras y suaves, espirituales y terrenales, astutas e inocentes. Una mezcla de cualidades sugiere profundidad, lo que fascina tanto como confunde. Un aura elusiva y enigmática hará que la gente quiera saber más, y esto la atraerá a tu círculo.

4.- Aparenta ser un objeto de deseo: Forma triángulos.

Pocos se sienten atraídos por una persona que otros evitan; la gente se congrega en torno a los que despiertan interés y queremos lo que otros quieren. Para atraer más provoca el ansia de poseerte, debes crear un aura de deseabilidad: de ser cortejada por muchos. Será para ellos cuestión de vanidad volverse el objeto preferido de tu atención, conquistarte sobre una multitud de admiradores. Crea la ilusión de popularidad rodeándote de personas del sexo opuesto: amigos, ex amantes, pretendientes. Forma triángulos que estimulen la rivalidad y aumenten tu valor. Hazte de una fama que te preceda: si muchos han sucumbido a tus encantos, debe haber una razón. Haz que la gente compita por tu atención, que te vea como alguien a quien todos persiguen. El aura de deseabilidad te envolverá.

(Leer el Diario de un seductor, de Soren Kierkegaard)

5.- Engendra una necesidad: Provoca ansiedad y descontento.

Una persona completamente satisfecha no puede ser seducida. Tienes que infundir tensión y disonancia en la mente de tus objetivos. Suscita en ellos sensaciones de descontento, disgusto con sus circunstancias y ellos mismos: su vida carece de aventura, se han apartado de sus ideales de juventud, se han vuelto aburridos. Las sensaciones de insuficiencia que crees te brindarán la oportunidad de insinuarte, de hacer que te vean como la solución a sus problemas. Angustia y ansiedad son los precursores apropiados del placer. Aprende a inventar la necesidad que tú puedes saciar.

6.- Domina el arte de la insinuación.

Hacer que tus objetivos se sientan insatisfechos y en necesidad de tu atención es esencial; pero si eres demasiado obvio, entreverán tu intención y se pondrán a la defensiva. Sin embargo, aún no se conoce defensa contra la insinuación, el arte de sembrar ideas en la mente de los demás soltando alusiones escurridizas que echen raíces días después, hasta hacerles parecer a ellos que son ideas propias. La insinuación es el medio supremo para influir en la gente. Crea un sub-lenguaje, con afirmaciones atrevidas seguidas por retractaciones y disculpas, comentarios ambiguos, charla banal combinada con miradas tentadoras; que entre en el inconsciente de tu blanco para transmitirle tu verdadera intención. Vuelve todo sugerente.

7.- Penetra su espíritu.

Casi todas las personas se encierran en su mundo, lo que las hace obstinadas y difíciles de convencer. El modo de sacarlas de su concha e iniciar tu seducción es penetrar su espíritu. Juega según sus reglas, gusta de lo que gustan, adáptate a su estado de ánimo. Halagarás así su arraigado narcisismo, y reducirás sus defensas. Hipnotizados por la imagen especular que les presentas, se abrirán, y serán vulnerables a tu sutil influencia. Pronto podrás cambiar la dinámica: una vez que hayas penetrado su espíritu, puedes hacer que ellos penetren el tuyo, cuando sea demasiado tarde para dar marcha atrás. Cede a cada antojo y capricho de tus blancos, para no darles motivo de reaccionar o resistirse.

8.- Crea tentación.

Haz caer al objetivo en tu seducción creando la tentación adecuada: un destello de los placeres por venir. Así como la serpiente tentó a Eva con la promesa del conocimiento prohibido, tú debes despertar en tus objetivos un deseo que no puedan controlar. Busca su debilidad, esa fantasía aún por conseguir, y da a entender que puedes alcanzarla. Podría ser riqueza, aventura, placeres prohibidos; la clave es que todo sea vago. Pon el premio ante sus ojos, aplazando la satisfacción, y que su mente haga el resto. El futuro parecerá lleno de posibilidades. Estimula una curiosidad más intensa que las dudas y ansiedades que la acompañan, y ellos te seguirán.

Hoy en día las barreras deben ser más psicológicas: tu corazón pertenece a otro; el objetivo en realidad no te interesa; un secreto te detiene; no es el momento; no eres digno de la otra persona; la otra persona no es digna de ti, etcétera. A la inversa, podrías elegir a alguien con una barrera implícita: pertenece a otro, no debe quererte. A la gente le excita perversamente lo que no puede o no debe tener

“La única manera de librarse de la tentación es rendirse a ella”. – Oscar Wilde.

En todos nosotros acecha un niño: un placer que se nos negó, un deseo reprimido. Toca esa fibra en otros, tiéntalos con el juguete adecuado (aventura, dinero, diversión) y abandonarán su normal sensatez adulta. Identifica su debilidad a partir de cualquier conducta infantil que revelen en la vida diaria: esa es la punta del iceberg.

¡No te pierdas el próximo capítulo con la Fase II del Proceso de la Seducción!

 

Por Raffaella Carrà



beso

A menudo son los labios con más urgencia por besar, los primeros en perder el interés.

Siempre estuve convencida, que no es mejor amante quién más tiempo aguanta en la cama, ni quien más placer te proporciona en el coito, ó más veces te dice te querré toda la vida… sino quien tiene la suficiente potencia en el corazón, como para hacerte el amor constantemente fuera de ellas, y que te sientas deseada, amada y valorada con pequeños detalles a lo largo del día, muchos días… Por eso nunca esperé mucho de aquellos que hablaban y prometían demasiado… Porque me parece preferible llevarse luego un sorpresa, que una decepción…

 

 

Por Jugue.



agujero negroEstimadas amigas y amigos, ¿alguna vez se han percatado de este curioso fenómeno?

Recomiendo escuchar esta música de fondo mientras lees este inquietante post.

Se trata de la desaparición repentina y sin explicación, de individuos del sexo masculino, tanto feos como guapos (aunque estos últimos en mayor medida); en general mayores de 30 o 35 años, valga decir que cuanto más viejos peores los efectos… 

Los síntomas previos a esta peculiar “desaparición” o “abducción”, llamemos lo así; suelen ser “relaciones” sentimentales y/o sexuales llevadas a cabo por la víctima, tras un breve o largo proceso de seducción hacia el otro sujeto, a saber: una mujer en busca de una relación estable.

Debatiendo con diversas expertas en la materia, hemos tratado de encontrar una explicación lógica y razonable a este fenómeno cada día más habitual, siendo por consenso casi unánime el siguiente veredicto: la cobardía. 

No atreverse a decir las cosas a la cara, o simplemente por mail, teléfono o Whatsapp; ¡tampoco pedimos demasiado!

Otros motivos menores: dejar las puertas abiertas quizás (por si se arrepienten después o la otra en cuestión no resulta del todo favorable), pena, misericordia, temor a una escena histérico – emocional, a las lágrimas, a los gritos de desesperación y abandono, ¡que se yo!

¡Alguien que eche un poco de luz a este oscuro asunto por favor! ¿Ustedes qué opinan ..?

 

Por Sun



et cetera
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