Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











Hoy voy a profundizar un poco más en el tema de las características la Cabrona, según el concepto de la autora Sherry Argov

cabronasUn principio de atracción básico es que si ella tiene que escoger entre su propia dignidad o tener una relación sentimental a cualquier precio, la cabrona dará siempre prioridad a su dignidad.

La cabrona sigue siendo la misma persona durante una relación con un hombre, no cambia ni pierde a sus amistades. No deja su carrera ni sus pasatiempos, ni se olvida de tener tiempo para sí misma. Tampoco cede en todo y al contrario de la chica “buena” o “tapete”; no tolera demasiado las faltas de respeto.

También mantiene un poco la intriga en la relación y siente un respeto enorme por sí misma; está convencida de su propio valor, el que gobierna sus decisiones. Irónicamente, como no tiene miedo a perder a un hombre, él comienza a temer perderla. Y como no está visiblemente necesitada, él empieza a necesitarla y depender de ella. Funciona como un imán invertido; la persona que sea la menos dependiente en la relación automáticamente atraerá a la otra persona. 

Aquí van entonces las 10 características de la cabrona:

                      1. Mantener la independencia.

                     2. No perseguir al hombre.

                     3. Ser un poco misteriosa.

                     4. Dejarlo siempre queriendo más.

                     5. No permitir que él la vea pasando un mal rato.

                     6. Tener el control de su propio tiempo.

                     7. Mantener el sentido del humor.

                     8. Sentirse valiosa.

                     9. Sentir pasión por cosas no relacionadas con él.

                    10.Tratar a su cuerpo como a una máquina bien afinada.

En fin, podemos estar o no de acuerdo en todo; ¡pero encuentro estos consejos de bastante utilidad! ¿Qué opinan amigas?

Me encantaría recibir comentarios 🙂

¡Y Feliz Carnaval!!!

  

Por Raffaella Carrà



soledad-articuloSon muchas las creencias que se van arraigando en nuestra mente y que interfieren en el proceso de encontrar pareja a medida que vamos madurando. Las mujeres, y también muchos hombres, nos quejamos de no encontrar a esa persona con quien soñamos compartir nuestra vida, y muchas veces la respuesta está en nuestro propio subconsciente, que guarda juicios que tienden a socavar nuestros propósitos y anhelos.

Identificamos aquí, ocho mitos claros que sabotean este proceso de búsqueda:

Mito 1: “La química es uno de los elementos más importantes en el amor”.

Realidad: La química opera desde nuestro inconsciente y se nutre de los juicios que llevamos, los que pueden estar plenos de negatividad, baja autoestima o de principios equivocados. No tener claras nuestras necesidades y expectativas suele inducir a error y frustración.

2: “No hay hombres, por lo que es mejor no ponerse exigente y conformarse con lo que hay”.

Realidad: Operar desde “lo que no hay” es una señal de negatividad que se conecta con la carencia. La evidencia sugiere que las mujeres con el pasar de los años, y al no renovar sus vínculos sociales “no cuentan con hombres en sus propios mundos”. Esto plantea una necesidad de expandir lazos, de bajar barreras.

3: ““Todos los hombres son malos. Es mejor estar sola”

Realidad: Las actitudes destructivas, tanto para hombres como para mujeres, se asocian con carencias, incapacidad de compromiso y otros muchos factores de nuestra vida psíquica y emocional. Se incurre en una caricatura odiosa de los hombres, desde un trasfondo de miedo que impide tomar los riesgos que demanda el amor.

4: “Como siempre me ha ido mal en el amor, siempre será así”.

Realidad: Admitir que se cometerán siempre los mismos errores, sólo habla de una actitud cerrada al aprendizaje. Hay que aprender de las experiencias negativas para hacer posible el cambio. Las penas de amor son la materia a trabajar para el logro de una relación satisfactoria.

5: “No se le puede contar a un hombre lo que a una le sucede, porque salen corriendo”.

Realidad: Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de aprender sobre las pequeñas-grandes diferencias entre hombres y mujeres. Si bien es cierto que algunos hombres huyen cuando el panorama no es color de rosa, muchos otros sí se quedan, están dispuestos a compartir y están abiertos a la escucha.

6: “No entiendo porque estoy sola si les he dado tanto a mis parejas”.

Realidad: En toda relación debería primar un equilibrio entre el dar y el recibir. La renuncia plena de una persona se asocia a carencia, revelando una baja autoestima y es el fondo una estrategia para retener. No confundir generosidad con postergación de una misma, lo que justamente consigue el efecto contrario, el de ser ignorada y finalmente abandonada.

7: “Tener pareja es lo más importante en la vida”.

Realidad: Es un error basar toda nuestra felicidad en una relación, si bien el amor de pareja es un espacio muy importante en la vida de cualquier persona. Evolutivamente nos desarrollamos en base al afecto. Sin embargo, para que éste sea sano, deberá partir por nosotras mismas. Un ejercicio pleno de todos nuestros espacios, el laboral, intelectual, social, espiritual e íntimo. Sólo así la pareja se sumará como un aporte más en el camino de la vida.

8: “Para amar hay que admirar”

Realidad: La admiración se basa en un juicio de un estándar superior e inalcanzable. Impone un gesto de cautivación y éxtasis, que te coloca en una ubicación inferior para la contemplación. Una relación sana debería permanecer en un lugar igualitario, de ser mirada a los ojos para que el compartir sea posible y fluido, algo más cercano al respeto.

Si lograste identificarte con uno o varios de estos mitos, te estarás preguntando cómo se pueden borrar o cambiar.

No es fácil, pero comienza por identificar cuáles son las ideas y creencias erróneas que arrastramos, para luego intentar cambiar estos paradigmas por juicios más positivos y constructivos para lograr el tipo de relación que cada una anhela vivir.

Resumen del artículo 8 Mitos Que Nos Hacen Más Difícil Encontrar Pareja.

Por Raffaella Carrà



{26/04/2015}   Tipos de Seductores

marilynEn este post seguimos con la segunda parte del Arte de la Seducción de Robert Greene, donde pasaré a contarles los 10 tipos de seductores que existen según el autor. Estos son consejos útiles para ambos sexos.

1.- La Sirena A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: el de ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un mundo de absoluto placer. Ella es peligrosa, y al perseguirla con tesón, el hombre puede perder el control de sí, algo que ansia hacer en el fondo. La sirena es un espejismo que tienta a los hombres cultivando una apariencia y actitud particulares. En un mundo donde las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen; la sirena aprende a controlar la libido de los hombres encarnando su fantasía. En cuanto al sexo, habiéndose distinguido de las demás mujeres, la sirena debe poseer otras 2 cualidades críticas: la habilidad para lograr que el hombre la persiga con tal denuedo que pierda el control, más un toque de peligro. E1 peligro es increíblemente seductor. Añade interés emocional, y hoy en día es particularmente atractivo para los hombres, por lo común racionales y reprimidos. Consejo: sé algo esquiva y distante, promete un mundo de puro placer.

2.- El libertino Una mujer nunca se siente suficientemente deseada y apreciada. Quiere atención, pero demasiado a menudo el hombre es distraído e insensible. El libertino es una de las grandes figuras de la fantasía femenina: cuando desea a una mujer, por breve que pueda ser ese momento, irá hasta el fin del mundo por ella. Puede ser infiel, deshonesto y amoral, pero eso no hace sino aumentar su atractivo. A diferencia del hombre decente normal, el libertino es deliciosamente desenfrenado, esclavo de su amor por las mujeres. Existe además el señuelo de su reputación: tantas mujeres han sucumbido a él que debe haber un motivo. Las palabra son la debilidad de una mujer, y él es un maestro del lenguaje seductor. Consejo: despierta el ansia reprimida de una mujer adaptando a ti la combinación de peligro y placer del libertino.

3.-El amante Ideal La mayoría de la gente tiene sueños de juventud que se hacen trizas o se desgastan con la edad. Se ven decepcionados por personas, sucesos y realidades que no están a la altura de sus aspiraciones juveniles. Los amantes ideales medran entonces en esos sueños insatisfechos, convertidos en fantasías duraderas. ¿Anhelas romance? ¿Aventura? ¿Comunión espiritual? El amante ideal reflejará tu fantasía. Es experto en crear la ilusión que necesitas, idealizando tu imagen en un mundo de bajeza y desencanto. Hazlos sentir elevados, nobles, espirituales. La clave para seguir la senda del amante ideal es la capacidad de observación. Ignora las palabras y conducta consciente de tus blancos; concéntrate en su tono de voz, un sonrojo aquí, una mirada allá: las señales que delatan lo que sus palabras no dirán.

4.- El Dandy Casi todos nos sentimos atrapados en los limitados roles que el mundo espera de nosotros. Al instante nos atraen quienes son más desenvueltos y ambiguos, aquellos que crean su propio personaje. Los dandys nos excitan porque son inclasificables e insinúan una libertad que deseamos, juegan con la masculinidad y la feminidad. Inventan su imagen física, asombrosa siempre; son misteriosos y elusivos. Apelan también al narcisismo de cada sexo: para una mujer son psicológicamente femeninos, para un hombre son masculinos. Los dandys fascinan y seducen en gran cantidad. Consejo: usa la eficacia del dandy para crear una presencia ambigua y tentadora que agite deseos reprimidos. Y nunca te entregues por completo; aunque seas apasionadamente sexual, conserva siempre un aire de independencia y auto-control.

5. El Cándido La niñez es el paraíso dorado que, consciente o inconscientemente, en todo momento intentamos recrear. El cándido personifica las añoradas cualidades de la infancia: espontaneidad, sinceridad, sencillez. En presencia de los cándidos nos sentimos a gusto, arrebatados por su espíritu juguetón, transportados a esa edad de oro. Ellos hacen de la debilidad una virtud, pues la compasión que despiertan con sus tanteos nos impulsa a protegerlos y ayudarlos. Como en los niños, gran parte de esto es natural, pero otra es exagerada, una maniobra intencional de seducción. Adopta la actitud del cándido para neutralizar la reserva natural de la gente y contagiarla de tu desvalido encanto. Porque entre más civilizados somos, mayor es el efecto que los hechos naturales ejercen en nosotros. La reserva es mortal en la seducción; ponte a la defensiva y la otra persona se pondrá igual. El amante accesible, por el contrario, reduce las inhibiciones de su objetivo y cede en vez de resistirse. La fuerza y el poder explícitos rara vez son seductores; nos vuelven aprensivos o envidiosos. Pero cuidado de mostrarse necesitado, lo cual es completamente anti-seductor. Los cándidos adultos, en particular los artistas: crean su propio mundo fantástico y viven en él como si fuera el verdadero. La fantasía es mucho más grata que la realidad, y como la mayoría de la gente no tiene fuerza o valor para crear un mundo así, goza al estar con quienes lo hacen. La seducción depende del mimetismo, de la creación consciente de un estado anímico o sentimiento luego reproducido por la otra persona. Pero el titubeo y la torpeza también son contagiosos, y mortíferos para la seducción. Mezcla tus impulsos cándidos con madurez para no ser insoportable.

6.- La Coqueta La habilidad para retardar la satisfacción es el arte consumado de la seducción: mientras espera, la víctima está subyugada. Las coquetas son las grandes maestras de este juego, pues orquestan el vaivén entre esperanza y frustración. Azuzan con una promesa de premio la esperanza de placer físico, felicidad, fama por asociación, poder ya que resulta elusiva, pero que sólo provoca que sus objetivos las persigan más. Las coquetas semejan ser totalmente auto-suficientes: no te necesitan, parecen decir, y su narcisismo resulta endemoniadamente atractivo. Quieres conquistarlas, pero ellas tienen las cartas. La estrategia de la coqueta es no ofrecer nunca satisfacción total. Imita la vehemencia e indiferencia alternadas de la coqueta y mantendrás al seducido tras de ti. La gente es inherente-mente perversa. Una conquista fácil tiene menos valor que una difícil; en realidad, sólo nos excita lo que se nos niega, lo que no podemos poseer por completo. Tu mayor poder en la seducción es tu capacidad para distanciarte, para hacer que los demás te sigan, retrasando su satisfacción. Una autoestima baja repele, la seguridad y autosuficiencia atraen. Cuanto menos parezcas necesitar de los demás, es más probable que se sientan atraídos hacia ti.

7. El Encantador El encanto es la seducción sin sexo. Los encantadores son manipuladores consumados que encubren su destreza generando un ambiente de bienestar y placer. Su método es simple: desviar la atención de sí mismos y dirigirla a su objetivo. Comprenden tu espíritu, sienten tu pena, se adaptan a tu estado de ánimo. En presencia de un encantador, te sientes mejor. Ellos no discuten, pelean, se quejan ni fastidian: ¿qué podría ser más seductor? Al atraerte con su indulgencia, te hacen dependiente de ellos, y su poder aumenta. Aprende a ejercer el hechizo del encantador apuntando a las debilidades primarias de la gente: vanidad y amor propio. Haz de tu objetivo el centro de mención. Los encantadores se pierden en segundo plano; sus objetivos son su tema de interés. Para ser un encantador, debes aprender a escuchar y observar. Deja hablar a tus objetivos, y con ello quedarán al descubierto. Al conocerlos mejor, sus fortalezas y sobre todo sus debilidades, podrás individualizar tu atención, Apelar a sus deseos y necesidades específicos, ajustar tus halagos a sus inseguridades. Nunca critiques abiertamente a la gente; esto la hará sentirse insegura, y se resistirá al cambio. Siembra ideas, insinúa sugerencias. Las personas son narcisistas; se sienten atraídas por quienes se parecen más a ellas. Da la impresión de que compartes sus valores y gustos, de que comprendes su espíritu, y caerán bajo tu hechizo. Nunca te lamentes, nunca te quejes, nunca intentes justificarte. Esta es la clave del encantamiento: fomentar lo reprimido o negado.

8. El Carismático El carisma es una presencia que nos excita. Procede de una cualidad interior: seguridad, energía sexual, determinación, placidez; que la mayoría de la gente no tiene y desea. Esta cualidad resplandece e impregna los gestos de los carismáticos, haciéndolos parecer extraordinarias y superiores; induciéndonos a imaginar que son más grandes de lo que parecen: dioses, santos, estrellas. Ellos aprenden a aumentar su carisma con una mirada penetrante, una oratoria apasionada y un aire de misterio. Pueden seducir a gran escala. Crean la ilusión carismática irradiando fuerza, aunque sin involucrarse. Dado que la mayoría de las personas son predecibles, el efecto suele ser desastador. Se vuelven difícil de entender, añaden riqueza a su carácter, hacen que la gente hable de ellos. Sus características son: propósito, determinación, misterio, santidad, elocuencia, teatralidad, desinhibición. Fervor, cierta vulnerabilidad, audacia, magnetismo. Si un atributo físico es crucial para la seducción son los ojos. Revelan excitación, tensión, desapego, sin palabras de por medio. La comunicación indirecta es crítica en la seducción, y también en el carisma. La mayoría vivimos en un estado de semi-sonambulismo: simplemente hacemos nuestras tareas diarias y los días pasan volando. Las 2 excepciones a esto son la infancia y los momentos en que estamos enamorados. En ambos casos, nuestras emociones están más comprometidas, más abiertas y activas. Y hacemos equivaler la emotividad con el hecho de sentirnos más vivos.

9.- La Estrella La vida diaria es dura, casi todos buscamos incesantemente huir de ella en sueños y fantasías. Las estrellas aprovechan esta debilidad; al distinguirse de los demás por su atractivo y estilo característico, nos empujan a mirarlas. Al mismo tiempo, son vagas y etéreas, guardan su distancia y nos dejan imaginar más de lo que existe. Su irrealidad actúa en nuestro inconsciente; ni siquiera sabemos cuánto las imitamos. Aprende a ser objeto de fascinación proyectando la brillante y escurridiza presencia de la estrella. La seducción es una forma de persuasión que busca eludir la conciencia, incitando en cambio a la mente inconsciente. Ya que nos hemos vuelto crecientemente cínicos, es importante aprender el arte de la insinuación. Lo que Freud llamó lo “misterioso”: algo que parece extraño y conocido a la vez. Cultiva un rostro inexpresivo y misterioso, la estrella despierta interpretaciones…

10. El Anti-seductor Los seductores te atraen por la atención concentrada e individualizada que te prestan. Los anti-seductores son lo contrario: inseguros, ensimismados e incapaces de entender la psicología de otra persona; literalmente repelen. Los anti-seductores no tienen conciencia de sí mismos y jamás reparan en cuándo fastidian, imponen, hablan demasiado. Carecen de sutileza para crear el augurio de placer que la seducción requiere. Erradica de ti los rasgos antiseductores y reconócelos en otros; tratar con un anti-seductor no es placentero ni provechoso. Tal vez te colman de elogios inmerecidos, y te declaran su amor antes de saber nada acerca de ti. O, sobre todo, no prestan atención a los detalles. Sus características son: mezquindad. impaciencia, egoísmo. Sofoca con su vacío interior. Es moralizador, farfullador, locuaz, reactor o vulgar. La atención a los detalles, el tacto y el estilo son todos ellos requisitos básicos de un seductor, la seducción es todo un ritual.

Por Raffaella Carrà



{17/03/2014}   La Seducción Física

seducción física¡Por fin llegamos a la fase final del Proceso de Seducción! Tras la seducción mental y sentimental, ahora hablaremos de la seducción física, según el Arte de la Seducción de Robert Greene.

Paso 21: Dales la oportunidad de caer: El perseguidor perseguido.

Para hacer hervir a tus “víctimas”, adormece su mente y calienta sus sentidos. Lo mejor es que las atraigas a la lujuria emitiendo ciertas señales que las exalten y propaguen el deseo sexual como un veneno.

22: Usa señuelos físicos.

El momento de atacar llega cuando arde en deseos pero no espera conscientemente el arribo del climax.

23: Domina el arte de la acción audaz.

Una vez concluida la seducción, existe el peligro de que el desencanto aparezca y arruine tu arduo trabajo.

24: Cuídate de las secuelas.

Si buscas una relación, deberás volver a seducirlo constantemente, creando tensión y liberándola. Pero si tu víctima ha de ser sacrificada, hazlo rápida y limpiamente, para que estés en libertad (física y psicológica) de pasar a la siguiente. El juego volverá a empezar entonces.

Si tus objetivos se acostumbran a que seas tú el agresor, pondrán poca energía de su parte y la tensión disminuirá. Debes espabilarlos, invertir la situación. Una vez sometidos a tu hechizo, da un paso atrás y empezarán a seguirte. Comienza con un dejo de distanciamiento, una desaparición inesperada, la insinuación de que te aburres. Causa agitación fingiendo interesarte en otro. No seas explícito; que sólo lo sientan y su imaginación hará el resto, creando la duda que deseas. Pronto querrán poseerte físicamente, y su compostura se evaporará. La meta es que caigan en tus brazos por iniciativa propia. Crea la ilusión de que se seduce al seductor.

Esta situación no se presta a que parezcas cruel; los efectos que persigues son duda y ansiedad.

De acuerdo con el psicólogo Theodor Reik, aprendemos a amar únicamente por medio del rechazo. Cuando niños, nuestra madre nos colma de amor; no sabemos nada más. Pero cuando crecemos, empezamos a sentir que su amor no es incondicional. Si no nos portamos bien, si no la complacemos, ella puede retirarlo. La idea de que retirará su afecto nos llena de ansiedad, y al principio de furia. Pero esto nunca funciona, y poco a poco nos damos cuenta de que la única manera de impedir que ella vuelva a rechazarnos es imitarla: ser tan cariñosos, buenos y afectuosos como ella. Esto la unirá a nosotros muy profundamente.

Esta pauta queda impresa en nosotros por el resto de nuestra vida; al experimentar rechazo o frialdad, aprendemos a cortejar y perseguir, a amar.

Ten en cuenta que los objetivos de mente activa son peligrosos: si entrevén tus manipulaciones. Pon a descansar su mente poco a poco y despierta sus durmientes sentidos combinando una actitud no defensiva con una presencia sexual apasionada. Mientras tu aire sereno y despreocupado reduce sus inhibiciones, tus miradas, voz y modales —desbordantes de sexo y deseo— les crisparán los nervios y elevarán su temperatura. No fuerces nunca el contacto físico; en cambio, contagia de ardor a tus blancos, hazles sentir apetito carnal.

Condúcelos al momento: un presente intenso en que la moral, el juicio y la preocupación por el futuro se derretirán por igual y el cuerpo sucumbirá al placer.

Tu seguridad y serenidad tendrán más poder que todo el alcohol que puedas aplicar. Exhibe ligereza de espíritu: nada te molesta, nada te amilana, no te tomas nada en forma personal. Invitas a tus objetivos a deshacerse de las cargas de la civilización, a seguir tu ejemplo y tu rumbo. No hables de trabajo, deber, matrimonio, pasado o futuro. Muchas otras personas lo harán. En cambio, ofrece el raro estremecimiento de perderse en el momento, donde los sentidos cobran vida y la mente queda atrás.

Hoy más que nunca, nuestra mente se halla en un estado de constante distracción, bombardeada por información interminable, proveniente de todas direcciones. Quizá recurrimos al alcohol, las drogas, la actividad física, cualquier cosa que nos ayude a que la mente afloje el paso, a estar más presentes en el momento. Nuestra insatisfacción ofrece al hábil seductor oportunidades infinitas.

Ademas del placer que se concentren en ti, debes estar alerta a las señales de excitación física. Sonrojamiento, temblor de la voz, lágrimas, una risa inusualmente enérgica, movimientos de relajación del cuerpo, cualquier tipo de reflejo involuntario, un revelador lapsus Unguae: éstos son signos de que la víctima se desliza hacia el momento, y de que ha de aplicarse presión.

La seducción, como la guerra, suele ser un juego de distancia y aproximación.

Tus armas primordiales son tus ojos, y una actitud misteriosa. Byron por ejemplo tenía su famosa mirada de soslayo. La clave es que la mirada sea breve y al grano, luego desviarla, como una estocada. Haz que tus ojos revelen deseo, y mantén inexpresivo el resto de tu cara. Una sonrisa echaría a perder el efecto. Una vez caldeada la víctima, acorta rápidamente la distancia, pasando al combate cuerpo a cuerpo, en el que no das al enemigo margen para retirarse, ni tiempo para pensar. Para eliminar aquí el elemento de temor, sírvete de los halagos, haz que el objetivo se sienta más masculino o femenino, elogia sus encantos. Es culpa suya que hayas procedido al contacto físico y tomado la iniciativa. No hay mayor atractivo físico que hacer que el objetivo se sienta tentador.

La actividad física compartida es siempre un señuelo excelente. Con frecuencia, usar señuelos espirituales ayudará a en-cubrir la naturaleza crecientemente física de la seducción.

Ha llegado el momento especial, tu víctima te desea sin duda alguna pero no está dispuesta a admitirlo con franqueza, y mucho menos a consentirlo. Es hora de dejar de lado la caballerosidad, la amabilidad, la coquetería y desarrollar una acción audaz.

No des tiempo a la víctima de pensar en las consecuencias; genera conflicto, provoca tensión, para que la acción audaz sea una gran liberación.

Exhibir vacilación o torpeza indicará que piensas en ti, no que estás abrumado por los encantos de la víctima. Jamás te contengas ni dejes al objetivo a medio camino, en la creencia de que eres correcto y considerado; es momento de ser seductor, no amable. Alguien debe pasar a la ofensiva, y ése eres tú, hacerlas sentir que sus encantos te han trastornado y empujado al acto audaz. Ellas alcanzarán entonces el placer supremo: la rendición física, y un halago psicológico a su vanidad.

El acto audaz debe llegar como una grata sorpresa, aunque no del todo inesperada.

Espera el momento oportuno. Está atento a las circunstancias favorables. Esto te dará margen para improvisar y dejarte llevar por el momento.

La coqueta despierta el deseo masculino, está completamente al mando, y a última hora, tras hacer hervir a su víctima, retrocede y permite que ésta realice el acto audaz. La mujer prepara todo, y después indica con los ojos, con sus gestos, que está lista para él.

El peligro se cuenta entre las repercusiones de una seducción satisfactoria. Una vez llegadas a un extremo, las emociones suelen oscilar en la dirección opuesta, hacia la lasitud, la desconfianza y la desilusión.

Cuídate de una larga, interminable despedida; insegura, la víctima se aferrará, y los dos sufrirán. Si vas a romper, haz el sacrificio rápida y repentinamente. De ser necesario, rompe deliberadamente el encanto que has creado. Si vas a permanecer en una relación, guárdate del decaimiento del empuje, la reptante familiaridad que estropeará la fantasía. Si el juego debe continuar, se impone una segunda seducción.

Jamás permitas que la otra persona deje de valorarte: sírvete de la ausencia, crea aflicción y conflicto, mantén en ascuas al la seducida.

Domina las siguientes tácticas para evitar secuelas indeseadas:

Combate la inercia, con estrategia y esfuerzo.

Mantén el misterio. La familiaridad es la muerte de la seducción, la realidad no es seductora. Conserva algunos rincones oscuros en tu carácter, frustra expectativas, usa las ausencias.

Mantén la ligereza, la seducción es un juego. No controlarás a la otra persona fastidiándola y quejándote; esto la pondrá a la defensiva. Tendrás más control si mantienes el espíritu apropiado y tu picardía.

Evita el lento desgaste.

Ambiente seductor y Momento seductor.

En la seducción, tus víctimas deben llegar a sentir poco a poco un cambio interno. Bajo tu influencia, deponen sus defensas y se sienten en libertad de ser distintas. Ciertos lugares, ambientes y experiencias te serán de mucha ayuda en tu afán de cambiar y transformar a la seducida.. Los espacios con una cualidad teatral acentuada —opulencia, superficies relucientes, espíritu lúdico—generan una sensación optimista, infantil, que dificulta a la víctima pensar con claridad. Crear una noción alterada del tiempo tiene un efecto similar; momentos vertiginosos, memorables y destacados, un ánimo de fiesta y juego. Haz que sientan que estar contigo les brinda una experiencia iferente a la de estar en el mundo real.

Tiempo y espacio de Festival:

Crea efectos teatrales. Usa el lenguaje visual del placer. Inventa efectos místicos.

Distorsiona la noción del tiempo: rapidez y juventud. Crea momentos.

Tú creas para los demás una especie de concentrado “mundo flotante” psicológico, que produce adicción.

Seducción suave.

Si eres demasiado obvio en tus argumentos, despertarás sospechas y aburrirás. Usa en cambio un método suave, seductor y acechante. Sé indirecto. Tu nombre e imagen deben cubrirse de asociaciones positivas; placer y expectativa. Acechante: apunta al inconsciente, usando imágenes que perduren en la mente.

Despierta emociones elementales, Apunta al corazón, no a la cabeza.

Para consultar los artículos anteriores haz clic aquí: El Proceso de Seducción Parte I, El Proceso de Seducción Parte II y El Proceso de Seducción Parte III.

¡BUENA SUERTE!

 

Por Raffaella Carrà



diablitaEl precipicio

Esta fase trata de la intensificación del efecto de seducción, los sentimientos de amor, apego y la tensión en tu enamorado/a, con medidas extremas; para leer los artículos anteriores haz clic aquí: El Proceso de Seducción Parte I y El Proceso de Seducción Parte II.

Condúcelo entre la esperanza y la desesperación, señala hasta dónde estás dispuesto a llegar por él haciendo una obra noble o audaz.

Advertencia: ¡Desde aquí el plan de seducción se vuelve cada vez más maquiavélico! ¿Te atreverás a seguirlo…?

Punto 16:

Muestra de lo que eres capaz, esto acarreará una sacudida potente, desatará una reacción sumamente positiva. Nunca exhibas desánimo por la resistencia de la gente, ni te quejes. En cambio, enfrenta el reto y a la inversa, alienta a los demás a demostrar su valía volviéndote difícil de alcanzar, inasible, disputable.

A un hombre en realidad le agrada poder demostrar su valor, ser desafiado, competir, sufrir pruebas y tribulaciones para salir victorioso. Tiene una vena masoquista; a una parte suya le gusta sufrir. Y por extraño que parezca, entre más exige una mujer, más digna parece. Una mujer fácil de obtener no puede valer gran cosa.

La vehemencia de la seducción aumenta con estos desafíos. Conoce bien a tu objetivo, y dirige tu evidencia seductora a la fuente de sus dudas y su resistencia.

Punto 17:

Efectúa una regresión. Todos tenemos cicatrices, deseos reprimidos y asuntos pendientes de la infancia. Saca esos deseos y heridas a la superficie, hazlo sentir que recibe lo que nunca tuvo de niño y penetrarás hondo en su psique, despertarás emociones incontrolables.

Pon especial atención a temas e historias recurrentes. Sobre todo, aprende a analizar las reacciones emocionales, y a descubrir lo que hay detrás de ellas. Mientras él habla, mantén la actitud del terapeuta: atento pero callado, haciendo comentarios ocasionales, sin criticar. Sé afectuoso pero distante y él empezará a transferir emociones y proyectar fantasías en ti.

Punto 18:

Fomenta las transgresiones y lo prohibido. Para conseguir que se extralimite y represente sus lados más oscuros, con lo que añadirás a tu seducción una sensación de peligro. Llévalo más lejos de lo que imaginó; la sensación compartida de culpa y complicidad creará un poderoso vínculo.

Punto 19:

Usa señuelos espirituales. Lo erótico acecha bajo lo espiritual.

Necesitas acentuar el hechizo, y nada confundirá y encantará más que dar a tu seducción un cariz espiritual. No es lascivia lo que te motiva, sino el destino, ideas divinas y elevadas.

Acentúa él efecto de tu seducción haciendo que su culminación sexual semeje la unión espiritual de dos almas. La religión es el gran bálsamo de la existencia, porque nos saca de nosotros mismos, nos pone en relación con algo mayor.

Punto 20:

Combina el placer y el dolor. Sentirá enorme tensión, y ansia de alivio.

El error más grave en la seducción es ser demasiado comedido. Tu amabilidad quizá sea encantadora al principio, pero pronto se volverá monótona; te esmeras mucho en complacer, y pareces inseguro.

Atráelos con una atención concentrada, y luego cambia de dirección, pareciendo indiferente de pronto. Hazlos sentir culpables e inseguros. Instiga incluso un rompimiento, sometiéndolos a un vacío y dolor que te den margen para

maniobrar; después, una reconciliación, una disculpa, él retorno a tu amabilidad de antes, hará que les tiemblen las piernas. Cuanto más bajo llegues, más alto ascenderás. Para aumentar la carga erótica, crea la excitación del temor.

Haz uso de esta pauta para tener en suspenso a tus blancos: temerosos de tu dureza y ansiosos de mantenerte suave.

La sensación erótica depende de la creación de tensión. Sin tensión, sin ansiedad y suspenso, no puede haber liberación, verdadero placer y satisfacción.

Recuerda: tienes más que temer del hecho de aburrir a tus blancos que de sacudirlos.

 

En resumen: primero trabajaste la seducción mental. Después las confundiste y

estimulaste: la seducción emocional. Ahora ha llegado el momento del combate cuerpo a cuerpo: la seducción física.

¡No le lo pierdas el próximo artículo sobre la etapa de la seducción física en el arte de la seducción!

Opiniones ???

 

Por Raffaella Carrà



SEDUCCIONSeguimos con la secuela de “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

Consulta el post “El Proceso de la Seducción, Parte I” si te encuentras perdida…

En resumen, la fase 2 de todo proceso de seducción se puede concluir en:

¡Descarríar, provocar placer y confusión para mantener el apego hacia tí!

 

Punto 9.- Mantenlos en suspenso: ¿Qué sigue?

En cuanto la gente cree saber qué puede esperar de ti, tu hechizo ha terminado. Más todavía: le has cedido poder. Genera una sorpresa calculada, la gente adora él misterio.

Estremece a la víctima con un cambio súbito de dirección.

Mientras se esfuerzan por entenderte, pensarán en ti todo el tiempo y querrán saber más.

Enamorarse implica expectación; la razón era simple: la sorpresa engendra un momento en que la gente baja sus defensas y nuevas emociones pueden irrumpir. Si la sorpresa es grata, el veneno de la seducción entra en las venas sin que se den cuenta.

10: Usa el diabólico poder de las palabras para sembrar confusión.

Con toques estéticos, pequeños y placenteros rituales despertarán sus sentidos y distraerán su mente. El truco para que atienda es decirle lo que quiere oír, llenarle los oídos con lo que le agrada. Ésta es la esencia del lenguaje de la seducción. Aviva las emociones de la gente con indirectas, halágala, alivia sus inseguridades, envuélvela con fantasías, dulces palabras y promesas, y no sólo te escuchará: perderá el deseo de resistírsete. Da vaguedad a tu lenguaje, para que los demás hallen en él lo que desean.

La forma más anti-seductora del lenguaje es la discusión. Hay una manera superior de hacer que la gente escuche y se convenza: el humor y un toque de ligereza.

11: Presta atención a los detalles.

Las nobles palabras de amor y los gestos imponentes pueden ser sospechosos: ¿por qué te empeñas tanto en complacer? En cambio los gestos sutiles, lo que haces sin pensar, suelen ser más fascinantes y reveladores. Aprende a distraer con miles de pequeños y gratos rituales: amables regalos, actos que den realce al tiempo y atención que les dedicas. Todos sus sentidos participan en los detalles que orquestas. Crea espectáculos que deslumbren, aprende a sugerir con detalles los sentimientos y el ánimo apropiados.

Provoca el deleite infantil que nos deparan los inmediatos encantos del mundo natural, delicias lejos de juicio y la racionalidad.

12: Poetiza tu presencia.

Tu mayor riesgo en esta fase es el mero indicio de rutina o familiaridad. Debes mantener algo de misterio, conservar cierta distancia para que, en tu ausencia, tus “víctimas” se obsesionen contigo.

Sé esquivo para que cuando estés lejos, ansíen verte de nuevo, y sólo te asociarán con ideas gratas. Ocupa la mente de ellos alternando una presencia incitante con una fría distancia, momentos eufóricos con ausencias calculadas.

Asóciate con imágenes y cosas poéticas para generarte un halo idealizado, y mantén siempre la duda que alimenta el interés.

13: Desarma con debilidad y vulnerabilidad estratégicas.

Podrían darse cuenta de que se están enamorando de ti, pero jamás han de sospechar cuánto se debe eso a tus manipulaciones. Una oportuna muestra de tu debilidad de lo emotivo que te has vuelto bajo su influencia, te ayudará a no dejar rastros.

La vulnerabilidad de una persona, lo que parece que es incapaz de controlar, suele ser lo más seductor en ella. Las personas que no muestran debilidades, por otro lado, a menudo causan envidia, temor y enojo: queremos sabotearlas, sólo para hacerlas caer.

No luches contra tus vulnerabilidades, ni trates de reprimirlas, sino ponlas en juego.

Aprende a transformarlas en poder. Este juego es sutil; si te deleitas en tu debilidad, si

exageras, se te juzgará ansioso de compasión o, peor aún, patético.

14: Mezcla deseo y realidad.

Para excitar y emocionar en alto grado, hazles sentir que en realidad cumplen alguna de las fantasías que has incitado en su imaginación.

La ilusión perfecta; al concederles sólo una parte de esa fantasía, harás que no cesen de volver más. Centra en ellos tu atención para que desaparezca el resto del mundo.

Para compensar las dificultades de la vida, la gente pasa mucho tiempo soñando, imaginando un futuro repleto de aventura, éxito y romance. Si puedes crear la ilusión de que, gracias a ti, él puede cumplir sus sueños, lo tendrás a tu merced. Es importante empezar despacio, ganando su confianza, y forjar gradualmente la fantasía acorde a sus anhelos. Apunta a los secretos deseos frustrados o reprimidos, para provocar emociones incontrolables y ofuscar su razón.

15: Aísla a la víctima. Ya no hay marcha atrás.

Hoy todos somos monarcas que protegemos el reino diminuto de nuestra vida,

agobiados por toda suerte de responsabilidades. La mayoría de las personas son ambivalentes: por un lado se sienten a gusto con sus hábitos y deberes, pero por el otro están aburridas, y listas para cualquier cosa que parezca exótica.

El aislamiento que practiques debe ser gradual, y disfrazado de placer: el placer de conocerte, dejando al mundo atrás.

¡No te pierdas el siguiente capítulo; la fase 3 del Proceso de Seducción: “El Precipicio”.

 

Por Raffaella Carrà

 



homAmigas, les brindo estos 3 tips básicos para saber si un hombre que conoces tiene interés en ti o no, las Señales para Saber que un Hombre está Interesado en Ti:

1- La Regla de las 3 Miradas.

Los hombres son seres visuales; la primer mirada será para hacer una valoración a groso modo, la segunda se quiere asegurar, ¡y la tercera ya es la confirmación!

2- Lenguaje Corporal

¿Se sitúa justo delante de ti?

¿Inclina su cabeza a un lado y sus labios están entreabiertos?

¿Ejecuta las llamadas “acciones de limpieza”: se peina, toca la barba, arregla el jersey?

¿Tensa sus músculos y se estira?

¡Enhorabuena, se está pavoneando para ti!

Si por el contrario se muestra flácido y te habla por encima del hombro; ¡olvídate!

3- Roce

Intentará indirectamente el roce contigo; por ejemplo rodeando el respaldo de tu silla.

Y atención: si se rasca las sienes, se pasa la lengua por los labios o juega con algún objeto son claras señales auto-eróticas de que se siente atraído.

Por último ten en cuenta que frecuentemente, los hombres a los que realmente les interesa una mujer a veces se comportan de manera extraña y nerviosa. En cambio, los que buscan una aventura rápida son más decididos, mostrando su fuerza y tranquilidad masculina.

¡Tienes que ver qué prefieres para una relación a largo plazo!

Este artículo es un resumen del capítulo “Como me doy cuenta que él tiene interés en mí” del libro de Christian Sander: “Que Hacer Cuando un Hombre…”

Por Sun



beso

A menudo son los labios con más urgencia por besar, los primeros en perder el interés.

Siempre estuve convencida, que no es mejor amante quién más tiempo aguanta en la cama, ni quien más placer te proporciona en el coito, ó más veces te dice te querré toda la vida… sino quien tiene la suficiente potencia en el corazón, como para hacerte el amor constantemente fuera de ellas, y que te sientas deseada, amada y valorada con pequeños detalles a lo largo del día, muchos días… Por eso nunca esperé mucho de aquellos que hablaban y prometían demasiado… Porque me parece preferible llevarse luego un sorpresa, que una decepción…

 

 

Por Jugue.



agujero negroEstimadas amigas y amigos, ¿alguna vez se han percatado de este curioso fenómeno?

Recomiendo escuchar esta música de fondo mientras lees este inquietante post.

Se trata de la desaparición repentina y sin explicación, de individuos del sexo masculino, tanto feos como guapos (aunque estos últimos en mayor medida); en general mayores de 30 o 35 años, valga decir que cuanto más viejos peores los efectos… 

Los síntomas previos a esta peculiar “desaparición” o “abducción”, llamemos lo así; suelen ser “relaciones” sentimentales y/o sexuales llevadas a cabo por la víctima, tras un breve o largo proceso de seducción hacia el otro sujeto, a saber: una mujer en busca de una relación estable.

Debatiendo con diversas expertas en la materia, hemos tratado de encontrar una explicación lógica y razonable a este fenómeno cada día más habitual, siendo por consenso casi unánime el siguiente veredicto: la cobardía. 

No atreverse a decir las cosas a la cara, o simplemente por mail, teléfono o Whatsapp; ¡tampoco pedimos demasiado!

Otros motivos menores: dejar las puertas abiertas quizás (por si se arrepienten después o la otra en cuestión no resulta del todo favorable), pena, misericordia, temor a una escena histérico – emocional, a las lágrimas, a los gritos de desesperación y abandono, ¡que se yo!

¡Alguien que eche un poco de luz a este oscuro asunto por favor! ¿Ustedes qué opinan ..?

 

Por Sun



mascarasMuy señores míos… Queridísimos y amantísimos señores míos: Me dirijo a ustedes para preguntarles con fervoroso interés, si han amado alguna vez, sin vuestra máscara del zorro a una mujer; sin reservas; sin medida; sin defensa; sin espíritu de conquista, sin estrategia, sin comparación, sin pensar, sin catalogarla ni como amiga, ni enemiga, ni amante, ni esposa, ni fulana, ni nada más que como mujer…

Si alguna vez se dedicaron simplemente a cabalgar sobre las dunas de arena de las playas de su piel, en toda su extensión; a recorrerla toda, despaciosa y lentamente, para conocerla, gozarla y amarla… Simplemente amarla, como es imposible no amar a la mujer, cuando resurge encendida, como un ave fénix, envuelta en el fuego de las caricias de un hombre, cuando la llega a conocer de verdad y a amarla en el más amplio y profundo sentido del verbo en activo presente de amar… Dejenme…

Permítanme decirles, desde el más hondo deseo que obtengan las victorias más gloriosas en la toma de alguna de esas playas infinitas, sin necesidad que se pongan en guardia, que se requiere de gran valor, y hombría; pero que, para que un hombre pueda amar a una mujer realmente, es necesario despojarse de sus máscaras, antes de quitarle a ella la ropa; sólo así podrá contemplarla diáfana y clara, sin que quede ni un ángulo oculto a la mirada; respirarla y saborearla, hasta sentirla correr por su sangre, y conocerla íntegra y plenamente, como parte de su propio ser, y sintiéndose vulnerable e indefenso, dejarse ver y poseer por ella, hasta entender cuánto necesita ser acariciada, cada pensamiento, cada sueño, cada mirada, cada palabra, y cada contradicción; y recibir, a cambio, entonces en cada uno de sus besos, y cada caricia de sus manos, todo el poder y la magia necesaria para dar satisfacción a sus deseos todos, más íntimos y secretos, y el infinito placer de sentirse amado y dueño absoluto del pensamiento, el cuerpo y el alma de una mujer, sin dudas ni miedos a que nadie más pueda arrebatártela, ni poseerla como tú, jamás …

¿Habéis amado así, sin la máscara del zorro, alguna vez a una mujer? Entonces no conocéis el placer de ser amados, como una mujer es capaz de amar cuando descubre al hombre, que la mira con deseo, detrás de un antifaz de héroe invencible en la guerra, la conquista y el amor…. Una guerrera de la Luz, sabe bien cuándo el invasor se entrega a sitiarla con el honorable propósito de edificar en ella su hogar, y extiende y abre sus brazos, como un puente levadizo que bajara desde el cielo, para recibirle con todos los honores, y concederle el descanso y la gloria, tras el difícil triunfo que supone para un hombre, rendirse al amor, y, simplemente… Amarla… Se despide de ustedes, esta ave fénix, que les aguarda entre sus cenizas, con el vivo deseo de poder resurgir un día, envuelta en las llamas calientes de sus amantes caricias de zorros enamorados

Bryan Adams – Have You Ever Really Loved A Woman?

 

Por Jugue, Comentario del Post “Tipos de Seductores

 



et cetera
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