Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











{26/04/2015}   Tipos de Seductores

marilynEn este post seguimos con la segunda parte del Arte de la Seducción de Robert Greene, donde pasaré a contarles los 10 tipos de seductores que existen según el autor. Estos son consejos útiles para ambos sexos.

1.- La Sirena A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: el de ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un mundo de absoluto placer. Ella es peligrosa, y al perseguirla con tesón, el hombre puede perder el control de sí, algo que ansia hacer en el fondo. La sirena es un espejismo que tienta a los hombres cultivando una apariencia y actitud particulares. En un mundo donde las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen; la sirena aprende a controlar la libido de los hombres encarnando su fantasía. En cuanto al sexo, habiéndose distinguido de las demás mujeres, la sirena debe poseer otras 2 cualidades críticas: la habilidad para lograr que el hombre la persiga con tal denuedo que pierda el control, más un toque de peligro. E1 peligro es increíblemente seductor. Añade interés emocional, y hoy en día es particularmente atractivo para los hombres, por lo común racionales y reprimidos. Consejo: sé algo esquiva y distante, promete un mundo de puro placer.

2.- El libertino Una mujer nunca se siente suficientemente deseada y apreciada. Quiere atención, pero demasiado a menudo el hombre es distraído e insensible. El libertino es una de las grandes figuras de la fantasía femenina: cuando desea a una mujer, por breve que pueda ser ese momento, irá hasta el fin del mundo por ella. Puede ser infiel, deshonesto y amoral, pero eso no hace sino aumentar su atractivo. A diferencia del hombre decente normal, el libertino es deliciosamente desenfrenado, esclavo de su amor por las mujeres. Existe además el señuelo de su reputación: tantas mujeres han sucumbido a él que debe haber un motivo. Las palabra son la debilidad de una mujer, y él es un maestro del lenguaje seductor. Consejo: despierta el ansia reprimida de una mujer adaptando a ti la combinación de peligro y placer del libertino.

3.-El amante Ideal La mayoría de la gente tiene sueños de juventud que se hacen trizas o se desgastan con la edad. Se ven decepcionados por personas, sucesos y realidades que no están a la altura de sus aspiraciones juveniles. Los amantes ideales medran entonces en esos sueños insatisfechos, convertidos en fantasías duraderas. ¿Anhelas romance? ¿Aventura? ¿Comunión espiritual? El amante ideal reflejará tu fantasía. Es experto en crear la ilusión que necesitas, idealizando tu imagen en un mundo de bajeza y desencanto. Hazlos sentir elevados, nobles, espirituales. La clave para seguir la senda del amante ideal es la capacidad de observación. Ignora las palabras y conducta consciente de tus blancos; concéntrate en su tono de voz, un sonrojo aquí, una mirada allá: las señales que delatan lo que sus palabras no dirán.

4.- El Dandy Casi todos nos sentimos atrapados en los limitados roles que el mundo espera de nosotros. Al instante nos atraen quienes son más desenvueltos y ambiguos, aquellos que crean su propio personaje. Los dandys nos excitan porque son inclasificables e insinúan una libertad que deseamos, juegan con la masculinidad y la feminidad. Inventan su imagen física, asombrosa siempre; son misteriosos y elusivos. Apelan también al narcisismo de cada sexo: para una mujer son psicológicamente femeninos, para un hombre son masculinos. Los dandys fascinan y seducen en gran cantidad. Consejo: usa la eficacia del dandy para crear una presencia ambigua y tentadora que agite deseos reprimidos. Y nunca te entregues por completo; aunque seas apasionadamente sexual, conserva siempre un aire de independencia y auto-control.

5. El Cándido La niñez es el paraíso dorado que, consciente o inconscientemente, en todo momento intentamos recrear. El cándido personifica las añoradas cualidades de la infancia: espontaneidad, sinceridad, sencillez. En presencia de los cándidos nos sentimos a gusto, arrebatados por su espíritu juguetón, transportados a esa edad de oro. Ellos hacen de la debilidad una virtud, pues la compasión que despiertan con sus tanteos nos impulsa a protegerlos y ayudarlos. Como en los niños, gran parte de esto es natural, pero otra es exagerada, una maniobra intencional de seducción. Adopta la actitud del cándido para neutralizar la reserva natural de la gente y contagiarla de tu desvalido encanto. Porque entre más civilizados somos, mayor es el efecto que los hechos naturales ejercen en nosotros. La reserva es mortal en la seducción; ponte a la defensiva y la otra persona se pondrá igual. El amante accesible, por el contrario, reduce las inhibiciones de su objetivo y cede en vez de resistirse. La fuerza y el poder explícitos rara vez son seductores; nos vuelven aprensivos o envidiosos. Pero cuidado de mostrarse necesitado, lo cual es completamente anti-seductor. Los cándidos adultos, en particular los artistas: crean su propio mundo fantástico y viven en él como si fuera el verdadero. La fantasía es mucho más grata que la realidad, y como la mayoría de la gente no tiene fuerza o valor para crear un mundo así, goza al estar con quienes lo hacen. La seducción depende del mimetismo, de la creación consciente de un estado anímico o sentimiento luego reproducido por la otra persona. Pero el titubeo y la torpeza también son contagiosos, y mortíferos para la seducción. Mezcla tus impulsos cándidos con madurez para no ser insoportable.

6.- La Coqueta La habilidad para retardar la satisfacción es el arte consumado de la seducción: mientras espera, la víctima está subyugada. Las coquetas son las grandes maestras de este juego, pues orquestan el vaivén entre esperanza y frustración. Azuzan con una promesa de premio la esperanza de placer físico, felicidad, fama por asociación, poder ya que resulta elusiva, pero que sólo provoca que sus objetivos las persigan más. Las coquetas semejan ser totalmente auto-suficientes: no te necesitan, parecen decir, y su narcisismo resulta endemoniadamente atractivo. Quieres conquistarlas, pero ellas tienen las cartas. La estrategia de la coqueta es no ofrecer nunca satisfacción total. Imita la vehemencia e indiferencia alternadas de la coqueta y mantendrás al seducido tras de ti. La gente es inherente-mente perversa. Una conquista fácil tiene menos valor que una difícil; en realidad, sólo nos excita lo que se nos niega, lo que no podemos poseer por completo. Tu mayor poder en la seducción es tu capacidad para distanciarte, para hacer que los demás te sigan, retrasando su satisfacción. Una autoestima baja repele, la seguridad y autosuficiencia atraen. Cuanto menos parezcas necesitar de los demás, es más probable que se sientan atraídos hacia ti.

7. El Encantador El encanto es la seducción sin sexo. Los encantadores son manipuladores consumados que encubren su destreza generando un ambiente de bienestar y placer. Su método es simple: desviar la atención de sí mismos y dirigirla a su objetivo. Comprenden tu espíritu, sienten tu pena, se adaptan a tu estado de ánimo. En presencia de un encantador, te sientes mejor. Ellos no discuten, pelean, se quejan ni fastidian: ¿qué podría ser más seductor? Al atraerte con su indulgencia, te hacen dependiente de ellos, y su poder aumenta. Aprende a ejercer el hechizo del encantador apuntando a las debilidades primarias de la gente: vanidad y amor propio. Haz de tu objetivo el centro de mención. Los encantadores se pierden en segundo plano; sus objetivos son su tema de interés. Para ser un encantador, debes aprender a escuchar y observar. Deja hablar a tus objetivos, y con ello quedarán al descubierto. Al conocerlos mejor, sus fortalezas y sobre todo sus debilidades, podrás individualizar tu atención, Apelar a sus deseos y necesidades específicos, ajustar tus halagos a sus inseguridades. Nunca critiques abiertamente a la gente; esto la hará sentirse insegura, y se resistirá al cambio. Siembra ideas, insinúa sugerencias. Las personas son narcisistas; se sienten atraídas por quienes se parecen más a ellas. Da la impresión de que compartes sus valores y gustos, de que comprendes su espíritu, y caerán bajo tu hechizo. Nunca te lamentes, nunca te quejes, nunca intentes justificarte. Esta es la clave del encantamiento: fomentar lo reprimido o negado.

8. El Carismático El carisma es una presencia que nos excita. Procede de una cualidad interior: seguridad, energía sexual, determinación, placidez; que la mayoría de la gente no tiene y desea. Esta cualidad resplandece e impregna los gestos de los carismáticos, haciéndolos parecer extraordinarias y superiores; induciéndonos a imaginar que son más grandes de lo que parecen: dioses, santos, estrellas. Ellos aprenden a aumentar su carisma con una mirada penetrante, una oratoria apasionada y un aire de misterio. Pueden seducir a gran escala. Crean la ilusión carismática irradiando fuerza, aunque sin involucrarse. Dado que la mayoría de las personas son predecibles, el efecto suele ser desastador. Se vuelven difícil de entender, añaden riqueza a su carácter, hacen que la gente hable de ellos. Sus características son: propósito, determinación, misterio, santidad, elocuencia, teatralidad, desinhibición. Fervor, cierta vulnerabilidad, audacia, magnetismo. Si un atributo físico es crucial para la seducción son los ojos. Revelan excitación, tensión, desapego, sin palabras de por medio. La comunicación indirecta es crítica en la seducción, y también en el carisma. La mayoría vivimos en un estado de semi-sonambulismo: simplemente hacemos nuestras tareas diarias y los días pasan volando. Las 2 excepciones a esto son la infancia y los momentos en que estamos enamorados. En ambos casos, nuestras emociones están más comprometidas, más abiertas y activas. Y hacemos equivaler la emotividad con el hecho de sentirnos más vivos.

9.- La Estrella La vida diaria es dura, casi todos buscamos incesantemente huir de ella en sueños y fantasías. Las estrellas aprovechan esta debilidad; al distinguirse de los demás por su atractivo y estilo característico, nos empujan a mirarlas. Al mismo tiempo, son vagas y etéreas, guardan su distancia y nos dejan imaginar más de lo que existe. Su irrealidad actúa en nuestro inconsciente; ni siquiera sabemos cuánto las imitamos. Aprende a ser objeto de fascinación proyectando la brillante y escurridiza presencia de la estrella. La seducción es una forma de persuasión que busca eludir la conciencia, incitando en cambio a la mente inconsciente. Ya que nos hemos vuelto crecientemente cínicos, es importante aprender el arte de la insinuación. Lo que Freud llamó lo “misterioso”: algo que parece extraño y conocido a la vez. Cultiva un rostro inexpresivo y misterioso, la estrella despierta interpretaciones…

10. El Anti-seductor Los seductores te atraen por la atención concentrada e individualizada que te prestan. Los anti-seductores son lo contrario: inseguros, ensimismados e incapaces de entender la psicología de otra persona; literalmente repelen. Los anti-seductores no tienen conciencia de sí mismos y jamás reparan en cuándo fastidian, imponen, hablan demasiado. Carecen de sutileza para crear el augurio de placer que la seducción requiere. Erradica de ti los rasgos antiseductores y reconócelos en otros; tratar con un anti-seductor no es placentero ni provechoso. Tal vez te colman de elogios inmerecidos, y te declaran su amor antes de saber nada acerca de ti. O, sobre todo, no prestan atención a los detalles. Sus características son: mezquindad. impaciencia, egoísmo. Sofoca con su vacío interior. Es moralizador, farfullador, locuaz, reactor o vulgar. La atención a los detalles, el tacto y el estilo son todos ellos requisitos básicos de un seductor, la seducción es todo un ritual.

Por Raffaella Carrà



SEDUCCIONSeguimos con la secuela de “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

Consulta el post “El Proceso de la Seducción, Parte I” si te encuentras perdida…

En resumen, la fase 2 de todo proceso de seducción se puede concluir en:

¡Descarríar, provocar placer y confusión para mantener el apego hacia tí!

 

Punto 9.- Mantenlos en suspenso: ¿Qué sigue?

En cuanto la gente cree saber qué puede esperar de ti, tu hechizo ha terminado. Más todavía: le has cedido poder. Genera una sorpresa calculada, la gente adora él misterio.

Estremece a la víctima con un cambio súbito de dirección.

Mientras se esfuerzan por entenderte, pensarán en ti todo el tiempo y querrán saber más.

Enamorarse implica expectación; la razón era simple: la sorpresa engendra un momento en que la gente baja sus defensas y nuevas emociones pueden irrumpir. Si la sorpresa es grata, el veneno de la seducción entra en las venas sin que se den cuenta.

10: Usa el diabólico poder de las palabras para sembrar confusión.

Con toques estéticos, pequeños y placenteros rituales despertarán sus sentidos y distraerán su mente. El truco para que atienda es decirle lo que quiere oír, llenarle los oídos con lo que le agrada. Ésta es la esencia del lenguaje de la seducción. Aviva las emociones de la gente con indirectas, halágala, alivia sus inseguridades, envuélvela con fantasías, dulces palabras y promesas, y no sólo te escuchará: perderá el deseo de resistírsete. Da vaguedad a tu lenguaje, para que los demás hallen en él lo que desean.

La forma más anti-seductora del lenguaje es la discusión. Hay una manera superior de hacer que la gente escuche y se convenza: el humor y un toque de ligereza.

11: Presta atención a los detalles.

Las nobles palabras de amor y los gestos imponentes pueden ser sospechosos: ¿por qué te empeñas tanto en complacer? En cambio los gestos sutiles, lo que haces sin pensar, suelen ser más fascinantes y reveladores. Aprende a distraer con miles de pequeños y gratos rituales: amables regalos, actos que den realce al tiempo y atención que les dedicas. Todos sus sentidos participan en los detalles que orquestas. Crea espectáculos que deslumbren, aprende a sugerir con detalles los sentimientos y el ánimo apropiados.

Provoca el deleite infantil que nos deparan los inmediatos encantos del mundo natural, delicias lejos de juicio y la racionalidad.

12: Poetiza tu presencia.

Tu mayor riesgo en esta fase es el mero indicio de rutina o familiaridad. Debes mantener algo de misterio, conservar cierta distancia para que, en tu ausencia, tus “víctimas” se obsesionen contigo.

Sé esquivo para que cuando estés lejos, ansíen verte de nuevo, y sólo te asociarán con ideas gratas. Ocupa la mente de ellos alternando una presencia incitante con una fría distancia, momentos eufóricos con ausencias calculadas.

Asóciate con imágenes y cosas poéticas para generarte un halo idealizado, y mantén siempre la duda que alimenta el interés.

13: Desarma con debilidad y vulnerabilidad estratégicas.

Podrían darse cuenta de que se están enamorando de ti, pero jamás han de sospechar cuánto se debe eso a tus manipulaciones. Una oportuna muestra de tu debilidad de lo emotivo que te has vuelto bajo su influencia, te ayudará a no dejar rastros.

La vulnerabilidad de una persona, lo que parece que es incapaz de controlar, suele ser lo más seductor en ella. Las personas que no muestran debilidades, por otro lado, a menudo causan envidia, temor y enojo: queremos sabotearlas, sólo para hacerlas caer.

No luches contra tus vulnerabilidades, ni trates de reprimirlas, sino ponlas en juego.

Aprende a transformarlas en poder. Este juego es sutil; si te deleitas en tu debilidad, si

exageras, se te juzgará ansioso de compasión o, peor aún, patético.

14: Mezcla deseo y realidad.

Para excitar y emocionar en alto grado, hazles sentir que en realidad cumplen alguna de las fantasías que has incitado en su imaginación.

La ilusión perfecta; al concederles sólo una parte de esa fantasía, harás que no cesen de volver más. Centra en ellos tu atención para que desaparezca el resto del mundo.

Para compensar las dificultades de la vida, la gente pasa mucho tiempo soñando, imaginando un futuro repleto de aventura, éxito y romance. Si puedes crear la ilusión de que, gracias a ti, él puede cumplir sus sueños, lo tendrás a tu merced. Es importante empezar despacio, ganando su confianza, y forjar gradualmente la fantasía acorde a sus anhelos. Apunta a los secretos deseos frustrados o reprimidos, para provocar emociones incontrolables y ofuscar su razón.

15: Aísla a la víctima. Ya no hay marcha atrás.

Hoy todos somos monarcas que protegemos el reino diminuto de nuestra vida,

agobiados por toda suerte de responsabilidades. La mayoría de las personas son ambivalentes: por un lado se sienten a gusto con sus hábitos y deberes, pero por el otro están aburridas, y listas para cualquier cosa que parezca exótica.

El aislamiento que practiques debe ser gradual, y disfrazado de placer: el placer de conocerte, dejando al mundo atrás.

¡No te pierdas el siguiente capítulo; la fase 3 del Proceso de Seducción: “El Precipicio”.

 

Por Raffaella Carrà

 



homAmigas, les brindo estos 3 tips básicos para saber si un hombre que conoces tiene interés en ti o no, las Señales para Saber que un Hombre está Interesado en Ti:

1- La Regla de las 3 Miradas.

Los hombres son seres visuales; la primer mirada será para hacer una valoración a groso modo, la segunda se quiere asegurar, ¡y la tercera ya es la confirmación!

2- Lenguaje Corporal

¿Se sitúa justo delante de ti?

¿Inclina su cabeza a un lado y sus labios están entreabiertos?

¿Ejecuta las llamadas “acciones de limpieza”: se peina, toca la barba, arregla el jersey?

¿Tensa sus músculos y se estira?

¡Enhorabuena, se está pavoneando para ti!

Si por el contrario se muestra flácido y te habla por encima del hombro; ¡olvídate!

3- Roce

Intentará indirectamente el roce contigo; por ejemplo rodeando el respaldo de tu silla.

Y atención: si se rasca las sienes, se pasa la lengua por los labios o juega con algún objeto son claras señales auto-eróticas de que se siente atraído.

Por último ten en cuenta que frecuentemente, los hombres a los que realmente les interesa una mujer a veces se comportan de manera extraña y nerviosa. En cambio, los que buscan una aventura rápida son más decididos, mostrando su fuerza y tranquilidad masculina.

¡Tienes que ver qué prefieres para una relación a largo plazo!

Este artículo es un resumen del capítulo “Como me doy cuenta que él tiene interés en mí” del libro de Christian Sander: “Que Hacer Cuando un Hombre…”

Por Sun



Este post es una secuela de “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

Es un artículo resumen de este capítulo del libro, quiero aclarar que no es de opinión.

¡Se agradecerán vuestros comentarios al respecto!

La mayoría comprendemos que ciertos actos nuestros tendrán un efecto grato y seductor en otras personas. El problema es que, por lo general, estamos demasiado absortas en nosotras mismas: pensamos más en lo que queremos que en lo que ellos podrían querer de nosotros. Quizá a veces hacemos algo seductor, pero a menudo proseguimos con un acto egoísta o agresivo, tenemos prisa por lograr lo que deseamos. O sin saberlo, mostramos un lado mezquino y banal, desvaneciendo así las ilusiones o fantasías que él podría tener de nosotras. Nuestros intentos de seducción no suelen durar lo suficiente para surtir efecto.

No seducirás a nadie dependiendo sólo de tu cautivadora personalidad, o haciendo ocasionalmente algo noble o atractivo. La seducción es un proceso que ocurre en el tiempo: cuanto más tardes y más lento avances en él, más hondo llegarás en la mente del otro.

La seducción es un arte que requiere paciencia, concentración y pensamiento estratégico. Siempre debes estar un paso adelante del otro, encandilándolo  y descontrolándolo; esto se basa en ciertas leyes eternas de la psicología humana.

Hay 4 fases, cada tiene una meta particular: lograr que él piense en ti; tener acceso a sus emociones creando momentos de placer y confusión; llegar profundo actuando sobre su inconsciente y estimulando deseos reprimidos, y por último inducir la rendición física.

¡Comienza la cacería!

Punto 1.- Elige la víctima correcta.

Todo depende del objetivo de tu seducción. Estudia detalladamente a tu presa y elige sólo las que serán susceptibles a tus encantos. Las víctimas correctas son aquellas en las que puedes llenar un vacío, las que ven en ti algo exótico. A menudo están aisladas o son al menos un tanto infelices (a causa tal vez de recientes circunstancias adversas), o bien se les puede llevar con facilidad a ese punto, porque la persona totalmente satisfecha es casi imposible de seducir. La víctima perfecta posee alguna cualidad innata que te atrae y tus maniobras de seducción deberán ser naturales y dinámicas.

2.- Crea una falsa sensación de seguridad.

Acércate indirectamente. Si al principio eres demasiado directo, corres él riesgo de causar una resistencia que nunca cederá. La seducción ha de iniciarse indirectamente para que el objetivo se percate de ti en forma gradual. Ronda la periferia de la vida de tu blanco: aproxímate a través de un tercero, o finge cultivar una relación en cierto modo neutral, pasando poco a poco de amigo a amante.

Trama un encuentro “casual”, como si tu blanco y tú estuvieran destinados a conocerse; nada es más seductor que una sensación de destino. Haz que él objetivo se sienta seguro, y luego ataca.

3.- Emite señales contradictorias.

Una vez que la gente percibe tu presencia y que incluso se siente vagamente intrigada por ella, debes fomentar su interés antes de que lo dirija a otro. Lo obvio y llamativo puede atraer su atención al principio, pero esa atención suele ser efímera; a la larga, la ambigüedad es mucho más potente. La mayoría somos demasiado obvios; tú sé difícil de entender. Emite señales contradictorias: duras y suaves, espirituales y terrenales, astutas e inocentes. Una mezcla de cualidades sugiere profundidad, lo que fascina tanto como confunde. Un aura elusiva y enigmática hará que la gente quiera saber más, y esto la atraerá a tu círculo.

4.- Aparenta ser un objeto de deseo: Forma triángulos.

Pocos se sienten atraídos por una persona que otros evitan; la gente se congrega en torno a los que despiertan interés y queremos lo que otros quieren. Para atraer más provoca el ansia de poseerte, debes crear un aura de deseabilidad: de ser cortejada por muchos. Será para ellos cuestión de vanidad volverse el objeto preferido de tu atención, conquistarte sobre una multitud de admiradores. Crea la ilusión de popularidad rodeándote de personas del sexo opuesto: amigos, ex amantes, pretendientes. Forma triángulos que estimulen la rivalidad y aumenten tu valor. Hazte de una fama que te preceda: si muchos han sucumbido a tus encantos, debe haber una razón. Haz que la gente compita por tu atención, que te vea como alguien a quien todos persiguen. El aura de deseabilidad te envolverá.

(Leer el Diario de un seductor, de Soren Kierkegaard)

5.- Engendra una necesidad: Provoca ansiedad y descontento.

Una persona completamente satisfecha no puede ser seducida. Tienes que infundir tensión y disonancia en la mente de tus objetivos. Suscita en ellos sensaciones de descontento, disgusto con sus circunstancias y ellos mismos: su vida carece de aventura, se han apartado de sus ideales de juventud, se han vuelto aburridos. Las sensaciones de insuficiencia que crees te brindarán la oportunidad de insinuarte, de hacer que te vean como la solución a sus problemas. Angustia y ansiedad son los precursores apropiados del placer. Aprende a inventar la necesidad que tú puedes saciar.

6.- Domina el arte de la insinuación.

Hacer que tus objetivos se sientan insatisfechos y en necesidad de tu atención es esencial; pero si eres demasiado obvio, entreverán tu intención y se pondrán a la defensiva. Sin embargo, aún no se conoce defensa contra la insinuación, el arte de sembrar ideas en la mente de los demás soltando alusiones escurridizas que echen raíces días después, hasta hacerles parecer a ellos que son ideas propias. La insinuación es el medio supremo para influir en la gente. Crea un sub-lenguaje, con afirmaciones atrevidas seguidas por retractaciones y disculpas, comentarios ambiguos, charla banal combinada con miradas tentadoras; que entre en el inconsciente de tu blanco para transmitirle tu verdadera intención. Vuelve todo sugerente.

7.- Penetra su espíritu.

Casi todas las personas se encierran en su mundo, lo que las hace obstinadas y difíciles de convencer. El modo de sacarlas de su concha e iniciar tu seducción es penetrar su espíritu. Juega según sus reglas, gusta de lo que gustan, adáptate a su estado de ánimo. Halagarás así su arraigado narcisismo, y reducirás sus defensas. Hipnotizados por la imagen especular que les presentas, se abrirán, y serán vulnerables a tu sutil influencia. Pronto podrás cambiar la dinámica: una vez que hayas penetrado su espíritu, puedes hacer que ellos penetren el tuyo, cuando sea demasiado tarde para dar marcha atrás. Cede a cada antojo y capricho de tus blancos, para no darles motivo de reaccionar o resistirse.

8.- Crea tentación.

Haz caer al objetivo en tu seducción creando la tentación adecuada: un destello de los placeres por venir. Así como la serpiente tentó a Eva con la promesa del conocimiento prohibido, tú debes despertar en tus objetivos un deseo que no puedan controlar. Busca su debilidad, esa fantasía aún por conseguir, y da a entender que puedes alcanzarla. Podría ser riqueza, aventura, placeres prohibidos; la clave es que todo sea vago. Pon el premio ante sus ojos, aplazando la satisfacción, y que su mente haga el resto. El futuro parecerá lleno de posibilidades. Estimula una curiosidad más intensa que las dudas y ansiedades que la acompañan, y ellos te seguirán.

Hoy en día las barreras deben ser más psicológicas: tu corazón pertenece a otro; el objetivo en realidad no te interesa; un secreto te detiene; no es el momento; no eres digno de la otra persona; la otra persona no es digna de ti, etcétera. A la inversa, podrías elegir a alguien con una barrera implícita: pertenece a otro, no debe quererte. A la gente le excita perversamente lo que no puede o no debe tener

“La única manera de librarse de la tentación es rendirse a ella”. – Oscar Wilde.

En todos nosotros acecha un niño: un placer que se nos negó, un deseo reprimido. Toca esa fibra en otros, tiéntalos con el juguete adecuado (aventura, dinero, diversión) y abandonarán su normal sensatez adulta. Identifica su debilidad a partir de cualquier conducta infantil que revelen en la vida diaria: esa es la punta del iceberg.

¡No te pierdas el próximo capítulo con la Fase II del Proceso de la Seducción!

 

Por Raffaella Carrà



mujer independienteVamos con un nuevo capítulo de la saga “Actúa como una dama pero piensa como un hombre” de Steve Harvey, sobre las Mujeres Fuertes e Independientes. El autor comienza diciendo que los hombres son criaturas muy simples y que harían cosas muy simples si no fuera por nosotras, ya que somos capaces de hacer mil cosas al mismo tiempo, trabajar a turno completo para llegar luego a casa a ser esposas y madres; muchas crían solas a los niños, ocupan posiciones clave en el mundo financiero y económico, se encargan de llevar comida a la mesa, superamos la matrícula masculina en las universidades, ayudamos a educar a los hijos, sosteniéndolos y protegiendo sus mentes y sus espíritus. 

Aunque la capacidad para manejarlo todo, no es para el hombre donde reside el poder de las mujeres. El poder de la mujer reside en el mero hecho de ser mujer. Los hombres harán cualquier cosa para impresionarnos, somos su mayor premio. Pero según el autor, en algún punto perdimos de vista este hecho, probablemente influenciadas por madres, tías, abuelas quien nos alientan a que seamos independientes aunque sacrifiquemos las relaciones amorosas para lograrlo. También está la influencia de revistas, programas de televisión, blogs, etc… que nos martirizan con la idea de cambiar nuestro físico hasta parecernos a Beyoncé porque sólo así conseguiremos estar con un hombre, y ser mujeres fuertes e independientes. 

El caso es que según hemos visto, el hombre declara, provee y protege. Lo que significa que si tenemos dinero, auto, casa, alarma ultrasofisticada, pistola y un perro guardián, prácticamente estamos gritando desde los tejados que no necesitamos a ningún hombre. No hay que malinterpretar. Esta bien tener todo eso pero hay que dejarle espacio al hombre para que también lo haga. Si dejamos que de vez en cuando el hombre tome las riendas, tendremos una buena relación. Además, si lo valoramos y no deterioramos su confianza y autoestima, obtendremos lo mejor de él.

Para terminar, mis mujeres fuertes e independientes; 2 extras a tener en cuenta:

1. Cómo ser una dama en una cita:

  • No le digas dónde te gustaría ir. Dile el tipo de comida, atmósfera y deja que escoja él.
  • No le digas que conduces. Deja que te lleve él.
  • No le digas que pague la mitad: que él pague todo. No le invites a beber en tu casa. Dale un beso de buenas noches y deja que piense qué tiene que hacer para ganar “el bizcochito”. 

2. Cómo ser una dama en la casa:

  • No trates de arreglar el fregadero, el excusado ni nada. Deja que él lo haga.
  • No saques la basura ni cortes el césped. Deja que él lo haga.
  • No levantes cosas pesadas. Él tiene el músculo necesario.
  • No tengas miedo de cocinarle sus platos preferidos.
  • No duermas con sudadera todas las noches. La ropa interior de encaje no hace daño a nadie 😉 

El próximo día, el último capítulo: ¡Cómo conseguir el anillo!

 

Por Arquetipa

 



et cetera
A %d blogueros les gusta esto: