Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











{26/04/2015}   Tipos de Seductores

marilynEn este post seguimos con la segunda parte del Arte de la Seducción de Robert Greene, donde pasaré a contarles los 10 tipos de seductores que existen según el autor. Estos son consejos útiles para ambos sexos.

1.- La Sirena A un hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: el de ser siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente cargada, el hombre se siente transportado a un mundo de absoluto placer. Ella es peligrosa, y al perseguirla con tesón, el hombre puede perder el control de sí, algo que ansia hacer en el fondo. La sirena es un espejismo que tienta a los hombres cultivando una apariencia y actitud particulares. En un mundo donde las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa imagen; la sirena aprende a controlar la libido de los hombres encarnando su fantasía. En cuanto al sexo, habiéndose distinguido de las demás mujeres, la sirena debe poseer otras 2 cualidades críticas: la habilidad para lograr que el hombre la persiga con tal denuedo que pierda el control, más un toque de peligro. E1 peligro es increíblemente seductor. Añade interés emocional, y hoy en día es particularmente atractivo para los hombres, por lo común racionales y reprimidos. Consejo: sé algo esquiva y distante, promete un mundo de puro placer.

2.- El libertino Una mujer nunca se siente suficientemente deseada y apreciada. Quiere atención, pero demasiado a menudo el hombre es distraído e insensible. El libertino es una de las grandes figuras de la fantasía femenina: cuando desea a una mujer, por breve que pueda ser ese momento, irá hasta el fin del mundo por ella. Puede ser infiel, deshonesto y amoral, pero eso no hace sino aumentar su atractivo. A diferencia del hombre decente normal, el libertino es deliciosamente desenfrenado, esclavo de su amor por las mujeres. Existe además el señuelo de su reputación: tantas mujeres han sucumbido a él que debe haber un motivo. Las palabra son la debilidad de una mujer, y él es un maestro del lenguaje seductor. Consejo: despierta el ansia reprimida de una mujer adaptando a ti la combinación de peligro y placer del libertino.

3.-El amante Ideal La mayoría de la gente tiene sueños de juventud que se hacen trizas o se desgastan con la edad. Se ven decepcionados por personas, sucesos y realidades que no están a la altura de sus aspiraciones juveniles. Los amantes ideales medran entonces en esos sueños insatisfechos, convertidos en fantasías duraderas. ¿Anhelas romance? ¿Aventura? ¿Comunión espiritual? El amante ideal reflejará tu fantasía. Es experto en crear la ilusión que necesitas, idealizando tu imagen en un mundo de bajeza y desencanto. Hazlos sentir elevados, nobles, espirituales. La clave para seguir la senda del amante ideal es la capacidad de observación. Ignora las palabras y conducta consciente de tus blancos; concéntrate en su tono de voz, un sonrojo aquí, una mirada allá: las señales que delatan lo que sus palabras no dirán.

4.- El Dandy Casi todos nos sentimos atrapados en los limitados roles que el mundo espera de nosotros. Al instante nos atraen quienes son más desenvueltos y ambiguos, aquellos que crean su propio personaje. Los dandys nos excitan porque son inclasificables e insinúan una libertad que deseamos, juegan con la masculinidad y la feminidad. Inventan su imagen física, asombrosa siempre; son misteriosos y elusivos. Apelan también al narcisismo de cada sexo: para una mujer son psicológicamente femeninos, para un hombre son masculinos. Los dandys fascinan y seducen en gran cantidad. Consejo: usa la eficacia del dandy para crear una presencia ambigua y tentadora que agite deseos reprimidos. Y nunca te entregues por completo; aunque seas apasionadamente sexual, conserva siempre un aire de independencia y auto-control.

5. El Cándido La niñez es el paraíso dorado que, consciente o inconscientemente, en todo momento intentamos recrear. El cándido personifica las añoradas cualidades de la infancia: espontaneidad, sinceridad, sencillez. En presencia de los cándidos nos sentimos a gusto, arrebatados por su espíritu juguetón, transportados a esa edad de oro. Ellos hacen de la debilidad una virtud, pues la compasión que despiertan con sus tanteos nos impulsa a protegerlos y ayudarlos. Como en los niños, gran parte de esto es natural, pero otra es exagerada, una maniobra intencional de seducción. Adopta la actitud del cándido para neutralizar la reserva natural de la gente y contagiarla de tu desvalido encanto. Porque entre más civilizados somos, mayor es el efecto que los hechos naturales ejercen en nosotros. La reserva es mortal en la seducción; ponte a la defensiva y la otra persona se pondrá igual. El amante accesible, por el contrario, reduce las inhibiciones de su objetivo y cede en vez de resistirse. La fuerza y el poder explícitos rara vez son seductores; nos vuelven aprensivos o envidiosos. Pero cuidado de mostrarse necesitado, lo cual es completamente anti-seductor. Los cándidos adultos, en particular los artistas: crean su propio mundo fantástico y viven en él como si fuera el verdadero. La fantasía es mucho más grata que la realidad, y como la mayoría de la gente no tiene fuerza o valor para crear un mundo así, goza al estar con quienes lo hacen. La seducción depende del mimetismo, de la creación consciente de un estado anímico o sentimiento luego reproducido por la otra persona. Pero el titubeo y la torpeza también son contagiosos, y mortíferos para la seducción. Mezcla tus impulsos cándidos con madurez para no ser insoportable.

6.- La Coqueta La habilidad para retardar la satisfacción es el arte consumado de la seducción: mientras espera, la víctima está subyugada. Las coquetas son las grandes maestras de este juego, pues orquestan el vaivén entre esperanza y frustración. Azuzan con una promesa de premio la esperanza de placer físico, felicidad, fama por asociación, poder ya que resulta elusiva, pero que sólo provoca que sus objetivos las persigan más. Las coquetas semejan ser totalmente auto-suficientes: no te necesitan, parecen decir, y su narcisismo resulta endemoniadamente atractivo. Quieres conquistarlas, pero ellas tienen las cartas. La estrategia de la coqueta es no ofrecer nunca satisfacción total. Imita la vehemencia e indiferencia alternadas de la coqueta y mantendrás al seducido tras de ti. La gente es inherente-mente perversa. Una conquista fácil tiene menos valor que una difícil; en realidad, sólo nos excita lo que se nos niega, lo que no podemos poseer por completo. Tu mayor poder en la seducción es tu capacidad para distanciarte, para hacer que los demás te sigan, retrasando su satisfacción. Una autoestima baja repele, la seguridad y autosuficiencia atraen. Cuanto menos parezcas necesitar de los demás, es más probable que se sientan atraídos hacia ti.

7. El Encantador El encanto es la seducción sin sexo. Los encantadores son manipuladores consumados que encubren su destreza generando un ambiente de bienestar y placer. Su método es simple: desviar la atención de sí mismos y dirigirla a su objetivo. Comprenden tu espíritu, sienten tu pena, se adaptan a tu estado de ánimo. En presencia de un encantador, te sientes mejor. Ellos no discuten, pelean, se quejan ni fastidian: ¿qué podría ser más seductor? Al atraerte con su indulgencia, te hacen dependiente de ellos, y su poder aumenta. Aprende a ejercer el hechizo del encantador apuntando a las debilidades primarias de la gente: vanidad y amor propio. Haz de tu objetivo el centro de mención. Los encantadores se pierden en segundo plano; sus objetivos son su tema de interés. Para ser un encantador, debes aprender a escuchar y observar. Deja hablar a tus objetivos, y con ello quedarán al descubierto. Al conocerlos mejor, sus fortalezas y sobre todo sus debilidades, podrás individualizar tu atención, Apelar a sus deseos y necesidades específicos, ajustar tus halagos a sus inseguridades. Nunca critiques abiertamente a la gente; esto la hará sentirse insegura, y se resistirá al cambio. Siembra ideas, insinúa sugerencias. Las personas son narcisistas; se sienten atraídas por quienes se parecen más a ellas. Da la impresión de que compartes sus valores y gustos, de que comprendes su espíritu, y caerán bajo tu hechizo. Nunca te lamentes, nunca te quejes, nunca intentes justificarte. Esta es la clave del encantamiento: fomentar lo reprimido o negado.

8. El Carismático El carisma es una presencia que nos excita. Procede de una cualidad interior: seguridad, energía sexual, determinación, placidez; que la mayoría de la gente no tiene y desea. Esta cualidad resplandece e impregna los gestos de los carismáticos, haciéndolos parecer extraordinarias y superiores; induciéndonos a imaginar que son más grandes de lo que parecen: dioses, santos, estrellas. Ellos aprenden a aumentar su carisma con una mirada penetrante, una oratoria apasionada y un aire de misterio. Pueden seducir a gran escala. Crean la ilusión carismática irradiando fuerza, aunque sin involucrarse. Dado que la mayoría de las personas son predecibles, el efecto suele ser desastador. Se vuelven difícil de entender, añaden riqueza a su carácter, hacen que la gente hable de ellos. Sus características son: propósito, determinación, misterio, santidad, elocuencia, teatralidad, desinhibición. Fervor, cierta vulnerabilidad, audacia, magnetismo. Si un atributo físico es crucial para la seducción son los ojos. Revelan excitación, tensión, desapego, sin palabras de por medio. La comunicación indirecta es crítica en la seducción, y también en el carisma. La mayoría vivimos en un estado de semi-sonambulismo: simplemente hacemos nuestras tareas diarias y los días pasan volando. Las 2 excepciones a esto son la infancia y los momentos en que estamos enamorados. En ambos casos, nuestras emociones están más comprometidas, más abiertas y activas. Y hacemos equivaler la emotividad con el hecho de sentirnos más vivos.

9.- La Estrella La vida diaria es dura, casi todos buscamos incesantemente huir de ella en sueños y fantasías. Las estrellas aprovechan esta debilidad; al distinguirse de los demás por su atractivo y estilo característico, nos empujan a mirarlas. Al mismo tiempo, son vagas y etéreas, guardan su distancia y nos dejan imaginar más de lo que existe. Su irrealidad actúa en nuestro inconsciente; ni siquiera sabemos cuánto las imitamos. Aprende a ser objeto de fascinación proyectando la brillante y escurridiza presencia de la estrella. La seducción es una forma de persuasión que busca eludir la conciencia, incitando en cambio a la mente inconsciente. Ya que nos hemos vuelto crecientemente cínicos, es importante aprender el arte de la insinuación. Lo que Freud llamó lo “misterioso”: algo que parece extraño y conocido a la vez. Cultiva un rostro inexpresivo y misterioso, la estrella despierta interpretaciones…

10. El Anti-seductor Los seductores te atraen por la atención concentrada e individualizada que te prestan. Los anti-seductores son lo contrario: inseguros, ensimismados e incapaces de entender la psicología de otra persona; literalmente repelen. Los anti-seductores no tienen conciencia de sí mismos y jamás reparan en cuándo fastidian, imponen, hablan demasiado. Carecen de sutileza para crear el augurio de placer que la seducción requiere. Erradica de ti los rasgos antiseductores y reconócelos en otros; tratar con un anti-seductor no es placentero ni provechoso. Tal vez te colman de elogios inmerecidos, y te declaran su amor antes de saber nada acerca de ti. O, sobre todo, no prestan atención a los detalles. Sus características son: mezquindad. impaciencia, egoísmo. Sofoca con su vacío interior. Es moralizador, farfullador, locuaz, reactor o vulgar. La atención a los detalles, el tacto y el estilo son todos ellos requisitos básicos de un seductor, la seducción es todo un ritual.

Por Raffaella Carrà



el arte de la seducciónSiguiendo con nuestros análisis de obras populares en lo referente al ligoteo y demás artes del amor; hoy le toca el turno al famoso “El Arte de la Seducción” de Robert Greene, primera entrega.

Se trata de un “manual” de seducción muy extenso, pero lo resumiré un poco en varias entregas. A priori, suena manipulador y hasta maquiavélico, pero cabe rescatar el acertado análisis de la psicología humana. Es divertido además… Como introducción les voy avisando entonces, que se trata de un material muy polémico. 

Según el autor los grandes seductores de la historia aprendieron a influir en primera instancia en la mente de sus “víctimas”, estimulando fantasías, logrando que un hombre o una mujer siempre quisiera más. Creando pautas de esperanza y desasosiego: esta es la esencia de la seducción.  Se trata de un poder psicológico más que físico.

El seductor sabe que la gente espera placer; ilusión y juego.

El arte de la seducción se divide entonces en dos partes. La primera, llamada “La personalidad seductora’, describe los nueve tipos de seductores, además del antiseductor. Estudiar estos tipos te permitirá darte cuenta de lo inherentemente seductor en tu personalidad, el factor básico de toda seducción. ¿Tú a cuál perteneces? 

Existen nueve tipos de seductores en el mundo. Cada uno de ellos posee un rasgo de carácter particular venido de muy dentro y que ejerce una influencia especial sobre los demás:

Las Sirenas, quienes por ejemplo, tienen energía sexual en abundancia y saben usarla.

Los Libertinos que adoran insaciablemente al sexo opuesto, y su deseo se hace contagioso.

Los amantes ideales poseen una sensibilidad estética que aplican al romance. Los dandys gustan de jugar con su imagen, creando así una constante tentación avasalladora y andrógina. Los cándidos son espontáneos y abiertos. Las coquetas son autosuficientes, y poseen una frescura esencial fascinante. Los “charming” o encantadores quieren y saben complacer: son criaturas sociales. Los carismáticos poseen una inusual seguridad en sí mismos. Las estrellas son etéreas y se envuelven en el misterio.

Finalmente, el último capítulo de esta sección, habla sobre el “antiseductor”, te hará darte cuenta del potencial contrario en ti: la fuerza de repulsión. 

El autor ha tipificado además, las 18 variantes de “víctimas” ideales para la seducción, cada una de las cuales carece de algo en la vida y acuna un vacío que tú puedes llenar..

Todas las personas que te rodean son posibles víctimas de seducción, pero antes debes saber con qué tipo de víctima tratas para ser más efectivo. Estas se clasifican según lo que creen que les falta en la vida: aventura, atención, romance, una experiencia osada, estimulación mental o física, etcétera. También podremos ver nosotros a cuál nos parecemos…

Una vez identifiques su tipo, tendrás los ingredientes necesarios para la seducción: serás quien les dé lo que les falta y no pueden obtener por sí mismas. Aprende a ver la realidad más allá de la apariencia; por ejemplo, una persona tímida podría anhelar ser estrella; una mojigata, ansiar una emoción transgresora. Nunca intentes seducir a alguien de tu mismo tipo.

Cuando nos enamoramos, por lo general es de alguien que parece llenar ese vacío. 

Un ejemplo interesante es “la soñadora o soñador desilusionada/o”: de niños, los individuos de este tipo probablemente pasaron mucho tiempo solos. Para entretenerse, inventaron una convincente vida de fantasía nutrida por libros, películas y otros elementos de la cultura popular. Pero al crecer, cada vez les es más difícil conciliar su vida de fantasía con la realidad, así que a menudo les decepciona lo que tienen. Eso es particularmente cierto en las relaciones. Estos individuos soñaron con personajes románticos, peligros y emociones, pero lo que tienen es un amante con flaquezas humanas, las pequeñas debilidades de la vida diaria. Al paso de los años, podrían forzarse a transigir, pues de lo contrario se quedarían solos; pero bajo la superficie están amargados y siguen ansiando algo grandioso y romántico.

Puedes reconocer a este tipo de víctima por los libros que lee y las películas que va a ver, la forma en que escucha cuando le cuentan aventuras reales que algunos logran vivir. En su ropa y mobiliario se dejará ver un gusto por el drama o romance exuberante. A menudo está atrapado en relaciones monótonas, y ciertos comentarios aquí y allá revelarán su desilusión y tensión interior.

Estas personas pueden ser víctimas excelentes y satisfactorias, porque por lo general tienen una enorme pasión y energía reprimidas. 

Otros tipos: 

La alteza, mimada y le gusta variedad

La nueva mojigata sexual

La estrella en decadencia

La principiante, se trata de jóvenes curiosos

El conquistador

La fetichista exótica

La reina del drama

El profesor

La bella

El niño viejo

El salvador, les atrae la gente con problemas

El disoluto

El idolatra

El sensualista

El líder solitario

El género flotante. Todos tenemos una combinación de masculinidad y feminidad en nuestro carácter. 

En cuanto a la segunda parte del libro: “El proceso de la seducción”, incluye las 24 maniobras y estrategias que te enseñarán a crear tu hechizo, vencer la resistencia de la gente, dar agilidad y fuerza a tu seducción e inducir rendición en tu objetivo.

Basado, como ya he mencionado, en casos reales y en grandes seductores de la historia: Cleopatra, Casanova, Valentino, Marilyn Monroe, etc.

¡No te pierdas los próximos posts ! Profundizaremos en “El Arte de la Seducción” de Robert Greene.

 

Por Raffaella Carrà

 



et cetera
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