Soltera a los 40 – Compartimos historias de singles











{05/04/2013}   Conseguir el Anillo

anilloLlegamos al último capítulo y culminación de “Actúa como una dama pero piensa como un hombre”. Nuestro autor Steve Harvey nos da las claves finales para conseguir el anillo, o lo que es lo mismo, lograr que un hombre se comprometa. 

Tu pareja sabe qué es lo que quieres, la muestra del compromiso total: el anillo. También sabe qué necesita: a ti. Pero la propuesta no llega. El motivo puede ser una o varias de las siguientes razones: 1. Todavía está casado con alguien más. 2. No eres a quien necesita. 3. No has requerido que se case contigo y que ponga fecha. Además, para muchos hombres el matrimonio es algo que saben que deberían hacer pero que posponen porque supone comportarse definitivamente como adultos. Pero hay algo que deberíamos saber: los hombres tienen muy claro que las mujeres queremos casarnos. Que a pesar de nuestra independencia o de los miles de divorcios, vamos a querer el cuento de hadas del marido, la casita, la valla blanca y los dos niños y medio. Y los hombres, tienen claro que pueden ir dando pasitos sin llegar al compromiso total con tal de mantenernos ahí. 

La mayoría de las veces los hombre no ponen fecha porque su pareja no se lo exige. Dile: “te amo, me amas, tenemos una relación fantástica, la relación con la que siempre soñé. Ahora quiero dar un paso más y casarme contigo. Necesito que pongas una fecha. Si no sucede en un par de semanas, no me sentaré a esperar indefinidamente a que seas quien dicte cuándo apretar el botón de mi felicidad. El arreglo que tenemos no me hace feliz”. Cuando un hombre ve que una mujer se resigna a guardar sus deseos de casarse en una caja, sonreímos y nos acomodamos allí también. Seguiremos “alquilando” pero no comprando. Nota: no se trata de que le pidas matrimonio a tu pareja, sino de eliminar la mentalidad de 1945 de andar esperando un cortejo interminable que culmine en boda. Los tiempos han cambiado. La tecnología ha llegado a tal punto en la que puedes contactar con una mujer sin haberla visto antes. Hay que eliminar la idea de la cabeza de “si me quiere, me pedirá matrimonio” porque los hombres jugarán hasta que les pongamos límites y clarifiquemos nuestros requerimientos. Steve Harvey nos alienta a que desglosemos nuestra valía: “te respeto, te adoro, soy cariñosa, te presto atención, soy puntual, bondadosa, leal, tendré a tus hijos, los amaré con locura, todo esto a cambio de tu tiempo, lealtad, apoyo, afecto, atención, puntualidad, bondad y educación, que me respetes y me ames. También quiero el anillo de diamantes y un paseo hacia el altar”. Hay que ser una mujer fuerte.

El hombre que lo escuche sabrá que tienes una gran autoestima. Lo verá y se cuestionará: “¿Vale todo eso?”. Si el precio le parece caro, se irá. Pero no queremos a un tipo que se vaya, ¿no?.  El sólo quería “alquilarnos”. Los jóvenes alquilan, los hombres maduros, construyen hogares. 

Y para terminar. Todo hombre sabe que el anillo le está esperando en algún lugar del camino. Tal vez no esté listo para ello, y si no lo está pero tu sí, no es una buena combinación. En lugar de quedarte, busca a alguien más, a alguien que comparta tus anhelos!!.

 

Por Arquetipa

 

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mujer independienteVamos con un nuevo capítulo de la saga “Actúa como una dama pero piensa como un hombre” de Steve Harvey, sobre las Mujeres Fuertes e Independientes. El autor comienza diciendo que los hombres son criaturas muy simples y que harían cosas muy simples si no fuera por nosotras, ya que somos capaces de hacer mil cosas al mismo tiempo, trabajar a turno completo para llegar luego a casa a ser esposas y madres; muchas crían solas a los niños, ocupan posiciones clave en el mundo financiero y económico, se encargan de llevar comida a la mesa, superamos la matrícula masculina en las universidades, ayudamos a educar a los hijos, sosteniéndolos y protegiendo sus mentes y sus espíritus. 

Aunque la capacidad para manejarlo todo, no es para el hombre donde reside el poder de las mujeres. El poder de la mujer reside en el mero hecho de ser mujer. Los hombres harán cualquier cosa para impresionarnos, somos su mayor premio. Pero según el autor, en algún punto perdimos de vista este hecho, probablemente influenciadas por madres, tías, abuelas quien nos alientan a que seamos independientes aunque sacrifiquemos las relaciones amorosas para lograrlo. También está la influencia de revistas, programas de televisión, blogs, etc… que nos martirizan con la idea de cambiar nuestro físico hasta parecernos a Beyoncé porque sólo así conseguiremos estar con un hombre, y ser mujeres fuertes e independientes. 

El caso es que según hemos visto, el hombre declara, provee y protege. Lo que significa que si tenemos dinero, auto, casa, alarma ultrasofisticada, pistola y un perro guardián, prácticamente estamos gritando desde los tejados que no necesitamos a ningún hombre. No hay que malinterpretar. Esta bien tener todo eso pero hay que dejarle espacio al hombre para que también lo haga. Si dejamos que de vez en cuando el hombre tome las riendas, tendremos una buena relación. Además, si lo valoramos y no deterioramos su confianza y autoestima, obtendremos lo mejor de él.

Para terminar, mis mujeres fuertes e independientes; 2 extras a tener en cuenta:

1. Cómo ser una dama en una cita:

  • No le digas dónde te gustaría ir. Dile el tipo de comida, atmósfera y deja que escoja él.
  • No le digas que conduces. Deja que te lleve él.
  • No le digas que pague la mitad: que él pague todo. No le invites a beber en tu casa. Dale un beso de buenas noches y deja que piense qué tiene que hacer para ganar “el bizcochito”. 

2. Cómo ser una dama en la casa:

  • No trates de arreglar el fregadero, el excusado ni nada. Deja que él lo haga.
  • No saques la basura ni cortes el césped. Deja que él lo haga.
  • No levantes cosas pesadas. Él tiene el músculo necesario.
  • No tengas miedo de cocinarle sus platos preferidos.
  • No duermas con sudadera todas las noches. La ropa interior de encaje no hace daño a nadie 😉 

El próximo día, el último capítulo: ¡Cómo conseguir el anillo!

 

Por Arquetipa

 



{11/03/2013}   Hijitos de Mami

suegra¿Me casé con un niño o con un hombre? Quien se enfrenta a este problema es porque su hombre está demasiado atado a su madre en una edad en la que se espera que los hijos sean totalmente independientes. Este lazo les permite a las madres ejercer una variedad enorme de control sobre sus vidas, casi siempre en detrimento de las relaciones románticas de los hijos. 

Si estás en esta situación, posiblemente sientas que no hay forma de ganarle a la madre, quien por otra parte, piensa que no hay mujer sobre la tierra digna de su hijito. 

Según el autor Steve Harvey, los hijitos de mamá son tales porque nosotras se lo permitimos. Si un hombre es capaz de levantarse de una cama calentita con una hermosa mujer desnuda, se pone la ropa, coge el coche y se va a casa de su madre a hornear pasteles para la venta de caridad, dejando a su mujer y a sus hijos solos es porque su madre estableció requerimientos y límites que este hombre obedece y su esposa no. 

Ya lo explicamos en otra ocasión: si la mujer establece requerimientos y reglas para hacer funcionar la relación, un hombre auténtico los realizará con gusto mientras sepa cuales son y mientras sepa que están ahí para que la mujer que ama sea feliz. 

Si no tiene normas o límites, obedecerá las de su madre porque al fin y al cabo fue la primera mujer que le dijo qué era aceptable y qué no. Y no es que su madre lo lleve con las riendas cortas, es que tú no quisiste tomar las riendas. 

No hay que tener miedo de perder a un hombre si se le incita a distanciarse de su madre, ya que si es un hombre de verdad, sabrá cómo poner límites a su madre y negociará para que todos estén contentos. 

Además, hay que asumir que no hay forma de ganarle a una madre. Y es mejor estar en una relación con un hombre que quiere a su madre que con alguien que no la tolera. Es más, si él no soporta a su madre, será difícil que se comprometa en una relación estable y amorosa pues no tiene clara la cuestión hombre/mujer. En cambio, si trata con respeto a su madre, también te tratará bien a ti. 

Para solventar esta situación, lo mejor es hablar con tu hombre y decirle que no pretendes de ninguna manera meterte entre su madre y él y menos aún ponerte a competir con ella, pero que tú estás primero y que su madre tiene que respetar la obligación que él tiene como protector y proveedor de la mujer a la que ha elegido amar y con la que ha decidido construir una nueva familia: la propia. 

Es un resumen del Capítulo XI de  “Actúa como una dama, pero piensa como un hombre” del autor Steve Harvey.

 

Por Arquetipa



“Pesca deportiva” (diversión) versus “premios” (compromiso). ¿Cómo distinguen los hombres el tipo de mujer que se quiere casar o la que sólo quiere divertirse? Seguimos con el capítulo 6 de la serie “Actúa como una dama pero piensa como un hombre” de Steve Harvey. 

casarse o divertirseEn este capítulo se parte del hecho de que los hombres son cazadores por naturaleza y que las mujeres son “la presa”. En este caso, el autor establece la analogía con la pesca. Ellos van al río a pescar. Pero hay algo que habría que contestar: una vez lograda la conquista, ¿qué hacen con nosotras?. O nos tratan como peces que devuelven al agua o victorias que atesoran toda la vida. 

Un pez que vuelve al mar, no tiene reglas ni requisitos. Su frase es “sólo quiero salir y ver adónde nos lleva esto”. No tiene planes para sus relaciones, ni espera nada particular de ellas. Esto para el hombre es como pista libre para tratarnos como les de la gana. 

El premio que se atesora, sin embargo, no se entrega con facilidad, pone reglas y límites. Obtiene respeto por la forma en que se conduce en la vida. Un hombre puede hacer el pino con las orejas delante de ella, y a ella puede que le guste pero eso no le garantiza nada al hombre. Tendrá que trabajarselo más. 

No es el hombre quien determina si te devuelve al mar o se queda contigo, somos nosotras quien lo decidimos en función de cómo actuamos: 

 

Para un hombre, somos un pez para devolver, si: 

  1. Permitimos que nos falten el respeto.
  2. Damos el teléfono de casa, trabajo, móvil,  email a un hombre que tan sólo nos invitó a una copa.
  3. Nos aterroriza hablar con la madre de ese hombre.
  4. No sabemos qué pasará con nuestra vida amorosa en una semana.
  5. No se molesta en presentarnos a sus amigos.
  6. No nos cuidamos y no estamos contentas con nuestra vida.
  7. Le hacemos sentir que hagan lo que hagan nunca será suficiente y no le agradecemos el esfuerzo por conquistarnos.
  8. Estamos siempre al acecho de algo mejor. 

Cómo identificar si un hombre busca premio o hace pesca deportiva: 

  1. Si su conversación es superficial, es deporte. Si se interesa sinceramente por tus necesidades, tu vida, tus deseos, tu futuro… busca un premio.
  2. Si se ríe de tus reglas es pesca deportiva. Si intenta seguir tus reglas, busca premio.
  3. Si te pide el teléfono y tarda más de un día en llamar, está de pesca deportiva. Si te llama de inmediato y demuestra interés, busca un premio.
  4. Si te invita a salir y te deja pagar o paga su parte, está de pesca. Si paga la cuenta, quiere demostrar que es un buen proveedor. Busca premio.
  5. Si os citáis y con frecuencia llega tarde sin avisar, está de pesca. Si es puntual, busca un premio.
  6. Si no conoces a sus amigos, familia, colegas… anda de pesca deportiva. Si te presenta a su gente, busca premio.
  7. Si se le ocurren mil excusas para no conocer a tus amigos, está de pesca deportiva.
  8. Si se espanta con la palabra “hijos”, anda de pesca deportiva.
  9. Si no ha organizado su vida en el aspecto económico y emocional, está de pesca deportiva.
  10. Si trata de convencerte para tener una relación abierta y dice que no le importa si sales con otros hombres, está clarísimamente de pesca deportiva. Si te pide exclusividad, busca un premio. 

En el siguiente capitulo trataremos una de las grandes preguntas: ¿por qué los hombres son infieles? A ver qué nos dice nuestro amigo Steve Harvey

 

Por Arquetipa



{29/10/2012}   Necesitamos Hablar

Este capítulo de Actua como una Dama pero Piensa como un Hombre, de Steve Harvey, es muy claro: “Necesitamos hablar”. Por qué esta frase ahuyenta a los hombres. 

¿Por qué un hombre reacciona negativamente ante la frase “necesitamos hablar”? Porque para ellos significa dos cosas: que han cometido un error o peor, que verdaderamente queremos hablar! O sea, que temen un chaparrón de una hora sobre lo mal que han hecho algo o un parloteo como con una de nuestras amigas. En su ADN no está el estar sentados en un sillón bebiendo café tratando de excavar en los traumas del corazón. Cuando un hombre habla es con un propósito, es para resolver una situación: problema-solución. Así de simple. Comunicar, nutrir, escuchar los problemas y comprenderlos sin la obligación de solucionarlos es algo para lo que no han sido educados.  Si un niño se cae de la bicicleta, se le anima a que no llore y se levante! En ningún momento se le pregunta cómo se sintió en el momento en que tocó el suelo, ni si quiere hablar del posible trauma. 

He aquí un diálogo muy ilustrativo: 

Tú: hoy llegué a la oficina, y ¿sabes a quién me encontré antes de sentarme al escritorio? A la vaca de Tanya con la misma camisa que yo!

Tu amiga: nooooo, no puede ser! ¿cuál blusa?

Tú: la azul, la que tienes flores anaranjadas. La que compré en la tienda esa tan barata del centro.

Tu amiga: ¿la que estaba a 20€ escondida en la parte de atrás? El día que me compré los zapatos, ¿no?

Tú: ¡esa! Me la puse hace unas semanas y lo primero que hozo fue salir corriendo a comprarse una igualita y ahora anda con ella por la oficina. ¡Me da un coraje!

Tu amiga: qué mal, ¿en serio te la copió? Es muy descarada, qué mal gusto… 

Con un hombre, la conversación tarda 10 segundos hasta llegar a la solución: 

Tú: hoy llegué a la oficina, y ¿sabes a quién me encontré antes de sentarme al escritorio? A la vaca de Tanya con la misma camisa que yo!

Tu hombre: pues ya no te la pongas. 

Y se acabó la conversación. Para el hombre es irrelevante como te has sentido en la oficina, sentada del otro lado del cuarto frente a una mujer con la misma camisa que tú. En lo que a ellos respecta, el problema ha sido solucionado: estás de nuevo en casa, ya no estás mirando a la mujer que traía la blusa idéntica a la tuya y si no la vuelves a usar, no tendrás que lidiar más con el problema. 

(jajajaja! me parto… sobre todo porque es verdad!) 

Esto también nos sirve para saber que si le presentamos un problema a un hombre y no trata de solucionarlo, entonces es que no está enamorado. Para el hombre enamorado es fundamental que su mujer esté feliz y si en algún lugar de su cabeza puede imaginarnos sonriendo porque hemos cambiado la cocina entera o los muebles de lugar 8 veces, nos ayudará en la tarea e incluso lo hará él mismo.  El hombre enamorado (y listo) también entenderá que de vez en cuando tendrá que achucharnos y poner cara de que nos escucha y nos comprende cuando necesitemos desahogarnos y se morderá la lengua antes de proponer una solución que zanje el tema en 1 segundo. Es así de simple también con nosotras. 

Como buen hombre, el autor propone una solución a la fatídica frase “necesitamos hablar” y es: “amor, mira, no es que haya pasado algo, pero quiero hablar sobre esto”. 

Como conclusión, yo diría que para hablar horas sobre un tema que nos preocupa, mejor se lo contamos a una amiga. Para solucionar cosas que nos preocupan, mejor se lo decimos a nuestro hombre y vemos cómo reacciona para saber si de verdad es nuestro hombre!

 

 Por Arquetipa



et cetera
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